
SpaceX tiene como objetivo este mes el extensión número 12 de su imponente cohete Starship, que comprende el propulsor Super Heavy de primera etapa y la nave de etapa superior.
Si adecuadamente mucho ha dependido de todos y cada uno de sus 11 vuelos de prueba anteriores, el primero de los cuales tuvo emplazamiento en abril de 2023, el próximo extensión es un gran problema para la compañía de vuelos espaciales dirigida por Elon Musk.
Esto se debe a que la ocupación involucra una nueva lectura del cohete, cuyo diseño se basamento estrechamente en el que está destinado a futuros vuelos a la Retrato y posiblemente incluso a Marte.
La lectura 3 de Starship incorpora mejoras estructurales, motores más potentes y una serie de lecciones aprendidas de contratiempos y fracasos anteriores. Todo el transporte además es un poco más parada, con 124,4 metros frente a 123,3 metros, y cuenta con aletas de rejilla considerablemente más grandes para mejorar el control de planeo.
El nuevo diseño representa un cambio de un prototipo práctico a poco más cercano a un sistema eficaz, siendo el cohete rediseñado el primer Starship capaz de realizar vuelos orbitales.
El próximo planeo número 12 tendrá como objetivo demostrar mejoras estructurales y de sistemas en todo el transporte, validar el rendimiento de sus últimos motores Raptor, ejecutar una separación de etapas limpia y un perfil de promoción controlado, y compendiar datos críticos sobre los sistemas de recuperación de refuerzo que acercan el cohete a la reutilización de rutina, entre otros objetivos.
No será necesario que Starship realice un planeo valentísimo, pero sí deberá convencer a la NASA y a sus socios de que el progreso se está acelerando.
Esto se debe a que la empresa rival de vuelos espaciales Blue Origin, dirigida por el fundador de Amazon, Jeff Bezos, está llamando a la puerta.
Blue Origin además está compitiendo por contratos de la NASA e incluso podría proporcionar el hardware de planeo espacial para la ocupación Artemis III recientemente renovada en terreno terreno pérdida en 2027, ejerciendo presión adicional sobre SpaceX para que demuestre un progreso mensurable con Starship.
SpaceX tiene actualmente el convenio para las misiones Artemis III y Artemis IV (la última de las cuales llevará a los astronautas de regreso a la escaparate, posiblemente en 2028), pero si el progreso de Starship descompostura, Blue Origin podría intervenir.
Claramente hay mucho en esparcimiento, aunque vale la pena señalar que Blue Origin tiene mucha menos experiencia de planeo con su cohete New Glenn y su módulo de aterrizaje Blue Moon no probado, lo que deja a SpaceX adecuadamente posicionado para demostrar primero la confiabilidad de Starship.
SpaceX aún tiene que anunciar una plazo objetivo específica para el duodécimo planeo de Starship. Compartiremos telediario al respecto tan pronto como lo sepamos.





