SAN PEDRO DE MACORÍS. El Consistorio de San Pedro de Macorís reanudó los trabajos de readecuación en la Hueco Mallén, el principal refugio de vida silvestre y espacio ecológico del municipio, luego de casi un año de paralización del esquema. Esta iniciativa forma parte de un plan integral de adecuación ambiental y explicación del ecoturismo sostenible, con una inversión superior a los 34 millones de pesos, impulsado desde el Gobierno central y retomado ahora por la alcaldía, que asumió el compromiso de dar continuidad a las obras en coordinación con el Servicio de Medio Medio ambiente.
Los trabajos abarcan la construcción de tres torres de avistamiento para ofrecer vistas panorámicas del ecosistema. Hasta la época, solo una ha sido levantada, pero recientemente iniciaron las excavaciones para las dos restantes, lo que marca un relanzamiento efectivo del esquema. Por otra parte, está prevista la construcción de un pequeño puente que permitirá el ataque directo a la zona conocida como el “espejo de agua”, con el objetivo de proporcionar la invitado al humedal sin alterar su contrapeso ecológico. Incluso se observa a obreros rehabilitando los postes que delimitan los senderos interpretativos.
En días pasados, técnicos del Servicio de Medio Medio ambiente, provenientes del nivel central, realizaron un repaso de inspección por el ámbito para supervisar los avances y coordinar las labores pendientes. Durante esa invitado, brigadas del Parque de Zona Franca se unieron a las acciones, realizando poda, precisión y remoción de maleza acumulada en los senderos y alrededores del humedal. La Hueco Mallén, declarada ámbito protegida en 2004 mediante el decreto 233-04, es considerada un hacienda ecológico de la provincia, hogar de numerosas especies de aves, reptiles y peces. Su valencia trasciende lo ambiental, ya que incluso representa un espacio secreto para la educación, la investigación científica y la esparcimiento llano.
Es global ver excursiones escolares y visitas guiadas que promueven el contacto directo con la naturaleza. El esquema flamante fue anunciado en 2021 como parte de una logística franquista para rescatar áreas verdes urbanas y convertirlas en polos de explicación sostenible. Sin confiscación, las obras fueron suspendidas en 2023 por razones administrativas y desatiendo de coordinación interinstitucional, lo que generó preocupación en sectores ambientalistas y comunitarios que temían el defección del espacio.
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