
A lo prolongado de mis 31 abriles en los medios de comunicación, primero como cronista deportivo a tiempo completo, y luego como comentarista político y social, si vale el término, he criticado la acto de casi todos los funcionarios públicos y dirigentes de partidos políticos, que han tenido y tienen incidencia en el país, y en nuestra ciudad de San Francisco de Macorís y la provincia Duarte.
Las reacciones de solamente dos personas, han sido desproporcionadas y motivadas por el odio y el resentimiento, a posteriori los demás, han tomado las cosas con el correcto respeto y consideración, actitudes propias del mundo tolerante que vivimos en nuestros días.
Y es que cuando desde los medios de comunicación con compromiso social, se hacen críticas, señalamientos, a una mandato o una hecho de un funcionario notorio, sea cual sea el cargo que éste ocupe, y se no toquen aspectos personales sobre la vida privada, y dicha crítica o señalamiento, se haga con el correcto respeto, no hay motivos para la intolerancia, ni mucho menos, para reacciones desproporcionadas como intentar una desvinculación de un empleo en una institución pública o patrocinar una campaña de descrédito a través de las redes sociales.
Lícitamente, sobre esto extremo, no dudo que en los próximos días se reactive a través de las redes sociales, otra campañita en nuestra contra, con la única intención de que no critiquemos, ni mucho menos cuestionemos la escaso acto de un funcionario de alternativa popular.
Sin confiscación, le tengo muy malas informativo para los auspiciadores de esas cosas.
Perderán su fortuna, no hablo del tiempo, porque eso es lo que más tienen, sobre todo, cuando se tráfico de hacer cosas negativas, motivadas por un ego, y un afán de notoriedad, y engreimiento, propios de las dictaduras más crueles que hemos tenido en el país y en América Latina.
Se creen intocables y todo por tener dos pesos, quizás mal habidos.
Se creen con derechos y con la fuerza de retorcer la verdad.
Una verdad que saldrá a la luz, y no es otra, que la orquestación de campañas de descrédito y desinformación, en contra de personas e instituciones que no comulgan con sus intereses.
Si las mesas de algunos restaurantes de la ciudad del Jaya, las copas donde se sirven las botellas de bebidas alcohólicas de “entrada tonalidad”, hablaran, las historias serían propias o parecidas a los más famosos delincuentes de triunfo mundial, tipo Pablo Escobar o Al Capone, para citar solo dos.
O quizás sus maquinaciones, buscan pugnar al tristemente célebre sicario material y casto como lo fue Johnny Abbes García.
Sin confiscación, cero de eso importa.
Ya lo dijimos en un artículo precursor, la paz y la tranquilidad del cristiano, del creyente, no depende de las cosas de este mundo, depende de la Ocurrencia del Espíritu Santo, el cual mora en los corazones de aquellas personas que han aceptado a Jesús en sus vidas como único dirección y salvador.
De modo que criticaremos hasta el cansancio las malas acciones del Gobierno, de los funcionarios públicos, incluso hasta de empresarios, que vayan en contra de los intereses del pueblo dominicano.
No importa el precio que tengamos que satisfacer, no importa lo que venga, no importa los inventos, no importa las verdades, las mentiras, las medias verdades, las mentiras completas, las descalificaciones, los agravios, la malicia, el difamación, o el ataque artero.
Incluso, no importan las agresiones físicas.
El comunicador o periodista que no cuestiona el orden de cosas establecido, no merece llamarse comunicador o periodista.
Seguiremos con destino a delante, con la frente en parada, no importa los errores cometidos, incluso nuestras transgresiones, las cuales serán perdonadas por nuestro Señor, siempre y cuando exista retractación sincero y aceptar a nuestro Jehová en nuestras vidas, y existir una vida conforme y agradable al Señor.
Al fin de cuentas, la trofeo alcanzada no será nuestra, será de nuestro Jehová, y será del pueblo que algún día abrirá los fanales y pondrá cada cosa en su circunstancia.





