Una criatura dormida durante siglos despierta en la pantalla ilustre, pero su resurgimiento no solo es fruto de la epígrafe: todavía es el resultado de uno de los rodajes más ambiciosos, simbólicos y artesanalmente exigentes del cine dominicano fresco. Xiguapala nueva película del director Francis Disla “El Indio”, nos sumerge no solo en un relato de horror, mitología y suspenso, sino todavía en un difícil universo de creación detrás de cámaras, donde cada detalle fue cuidadosamente construido para honrar el pasado, provocar el presente y elevar el cine doméstico.
Una historia que nace del mito
En Xiguapaun rama de narcotraficantes y militares se interna en la espesa selva dominicana en pesquisa de una misteriosa carga de droga. Lo que ignoran es que su deseo los llevará a profanar una tumba antiguo: la de la Xiguapa, una criatura mítica protectora de la naturaleza, inspirada en el imaginario taíno. Su despertar desata una caza sangrienta, marcada por visiones oníricas, portales espirituales y muertes brutales, muchas de ellas con métodos rudimentarios —piedras, puyas, trampas de madera— que evocan una violencia casi ceremonial.
Pero lo más bonito de esta cinta no está solo en su novelística, sino en la profundidad cultural que la sostiene.
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Sumpy
Uno de los rudimentos más impactantes del rodaje es, sin duda, la Cubileteuna construcción monumental hecha desde cero en las instalaciones de Pueblo Estudioque funciona como un personaje más adentro del filme. Inspirada en la cosmovisión taína, Casibajagua representa el extensión mítico donde, según creencias ancestrales, nació la humanidad.
Construida con dimensiones colosales —152 pies de amplio, 90 de satisfecho y 24 de stop—, esta escenografía tardó más de siete meses en completarse. Su diseño implicó no solo un oposición técnico, sino todavía una punto meticulosa de investigación arqueológica, asesoramiento de expertos y trabajo artesanal en texturas, iluminación y ambientación sonora.
“Queríamos que la cueva fuera más que un set. Que se sintiera como un extensión venerable, que hablara por sí solo”, explicó Francis Disla.
Mercadería especiales al servicio del horror ritual
Allá del gore superficial, Xiguapa reto por una violencia simbólica: cuerpos desmembrados, matanza, mutaciones… todo realizado con bienes prácticos y trabajo manual. Maniquíes moldeados con silicona, trampas hechas a mano, extremidades con articulaciones móviles, y recreaciones realistas de carne y hueso son parte del lengua visual del film.
Juan Pedro Rodríguez Fuerte, jerarca del equipo de bienes especiales, comentó:
“Cada herida, cada desmembramiento tiene una razón estética y cultural. Usamos técnicas tradicionales combinadas con materiales de suscripción calidad para obtener un realismo impactante.”
Una novelística con filosofía
Allá del simple entretenimiento, el director define la película como una fusión entre el cine de terror de los primaveras 80 —al estilo Depredador O Extraterrestres— con la sensibilidad y complejidad del cine postmodernodonde conviven filosofía, novelística abrupta y crítica cultural.
“Xiguapa es todavía una denuncia histórica. A través del horror queremos charlar de la colonización, de la exterminación de nuestros pueblos originarios, de la memoria que sigue viva en nuestra tierra”, explica Disla.
Por eso, cada factor visual y simbólico —desde las pinturas rupestres hasta las ofrendas ceremoniales en la cueva— fue concebido como una útil de representación identitaria.
Una reto específico con afición general
Con un índice que mezcla talento dominicano e internacional —incluyendo nombres como Danie Ramírez Y Alexander Ludwig (Vikingos) -, Xiguapa pesquisa posicionarse en festivales de cine de terror de talla mundial como Sitges, Utópico Fest Texas Y Sundance.
Francis Disla y su equipo han trabajado más de tres primaveras en la escritura del guion, con un enfoque colectivo de seis escritores e investigadores. “Estamos contando nuestras propias historias, desde nuestra identidad, pero con una estructura de clase mundial”, afirma.
Un cine dominicano que evoluciona
Más allá de sus logros técnicos o de su estética visual, Xiguapa representa un nuevo rumbo para el cine dominicano: un cine que mira cerca de adentro, que rescata sus mitos y memorias, que reto por la calidad sin perder autenticidad.
Detrás de cada ámbito, de cada trampa artesanal o de cada quiragra de matanza en pantalla, hay un equipo que cree que el terror puede ser todavía una forma de resistor cultural.
Y en esa resistor, Xiguapa no solo despierta… todavía nos fogosidad a rememorar.






