Cuando una institución nace para defender a la clan, pero termina defendiendo más su presupuesto que a los ciudadanos, poco —definitivamente— huele mal.
El Defensor del Pueblo, creado para proteger derechos fundamentales y guardar a la suministro pública, se ha convertido en uno de los organismos con decano crecimiento presupuestario del Estado. Pero ese aumento no se refleja en más servicios, más presencia en el circunscripción ni más respuestas para los dominicanos. Se refleja, eso sí, en gastos millonarios.
Desde que Pablo Ulloa asumió el cargo en junio de 2021, su suministro ha ejecutado más de RD$1,538 millonesuna signo que impresiona… pero no convence.
¿La razón?
Gran parte de ese billete se va en publicidad, paga, seguridad, servicios contratados y combustibles. Mientras tanto, miles de ciudadanos ni siquiera saben dónde está la oficina, cómo conseguir a sus servicios o si positivamente este organismo puede resolverles poco.
Aquí van los números que queman:
Ejecución presupuestaria del Defensor del Pueblo: 2021: RD$151,313,187.24. 2022:RD$270,946,784.72. 2023: RD$341,186,681.57. 2024: RD$404,982,951.87. 2025 (proyectado):RD$370,000,000.00: Total 2021-2025: RD$1,538,129,605.40
Un crecimiento acumulado de 145% en cinco abriles. ¿Y el crecimiento en eficiencia? ¿En talento? ¿En servicios?
Ahí es donde está el silencio… y el olor.
Porque mientras el presupuesto sube como la espuma, el impacto sigue siendo invisible para la mayoría de los dominicanos. Y eso, en un organismo que existe para defenderlos, no solo es preocupante… es escandaloso.
Si alguno pensaba que no había falta raro, estos números pican y arden.







