Santo Domingo.- El Partido de la Fuga Dominicana (PLD) ha sido implacable con sus militantes detractoresal punto que se inmuta frente a renuncias de sus miembros y no le ha temblado el pulso para aplicar expulsiones cuando sus autoridades así lo consideran necesario.
El caso más nuevo es el del exsenador José del Castillo Saviñón y su esposa Clarinee Ovallesasí como otros dirigentes.
En una carta enviada por el Tribunal Franquista de Ética y Disciplina del PLDpresidido por Alejandrina Germána uno y otro se les convocaba a comparecer por “actos en contra de la ordenamiento” que no fueron especificados.
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Sin secuestro, en la historia nuevo del PLD, una citación a comparecer frente a este tribunal casi nunca se traduce en un deporte de defensa auténtico.
Por el contrario, se asume como un paso previo a la expulsión.
Circunstancias de expulsiones
Así ocurrió con Carlos Amarante Baretconvocado bajo la misma modalidad, quien antiguamente de la audiencia presentó formalmente su renuncia.
Lo mismo sucedió con el diputado Carlos Sánchezque frente a la citación adelantó su salida del partido.
En el caso de Del Castillo Saviñónlas señales de distanciamiento eran evidentes desde hace meses.
Durante la realización del pasado congreso ordinario del PLD, su presencia resultaba fuera de área. Su décimo recordaba a la que tuvo en su momento Félix Bautista tras la fractura interna de 2019, cuando sus propios compañeros lo observaban con sospecha, en conocido y sin disimulo.
Del Castillo Saviñón había renunciado previamente a formar parte del Comité Político procurando con eso despertar una reacción en condena que diera paso a una nueva camada de dirigentes en el partido.
No funcionó. Danilo Medina siguió al frente del PLD al igual que otros dirigentes legendarios.
De forma oficial, la cúpula peledeísta ha mostrado un discurso de continuidad y fortalezaasegurando con su avivar que las renuncias, incluso de figuras históricas, son “cargas que se dejan en el camino” y que no afectan la estructura ni el talante del partido.
Sin secuestro, la acumulación de expectativas envía un mensaje político claro: la sangría interna continúa y las tensiones no han cesado.
El PLD parece creer a cerrar filas y proyectar que los que se van no representan una pérdida sustancial.







