SANTIAGO.- Los chilenos acudían el domingo a las urnas para una segunda dorso de las elecciones presidenciales en las que decidirán entre la permanencia del oficialismo o dar un desvío con destino a la derecha más extrema desde la redemocratización en 1990.
Unas 15.7 millones de personas están convocadas a las urnas para nominar al próximo presidente en unos comicios marcados por el temor a la delincuencia y la inmigración irregular.
Los chilenos deberán nominar entre la permanencia del oficialismo, encabezado por la comunista y exministra del Trabajo Jeannette Jara, y un desvío ideológico plasmado en la candidatura del republicano José Antonio Kast, uno de los principales referentes de la extrema derecha latinoamericana y quien se perfila como preferido en todas las encuestas.
Kast, líder del Partido Republicano y uno de los principales referentes de la extrema derecha latinoamericana, se enfrenta a la abanderada del oficialismo Jara, la primera comunista en encabezar una inventario única que aglutina a todos los sectores de la izquierda y centroizquierda chilenas.
Según las encuestas, Kast se sitúa con una delantera de entre 15 y 20 puntos sobre Jara.
En su tercera postulación a La Moneda, el fogueado político se ganó la simpatía del electorado con su promesa de instaurar un «Gobierno de emergencia» de tolerancia cero con el crimen organizado y la inmigración irregular —las dos mayores preocupaciones de los chilenos—.
«Esta es una cruzada para recuperar la paz, el orden y la honradez en nuestro país», aseveró en su masivo obstrucción de campaña el jueves.
Hace cuatro abriles el republicano llegó a acariciar el sillón presidencial pero fue derrotado en el balotaje por el contemporáneo mandatario Gabriel Boric, al ser delatado por sus posturas consideradas por muchos como extremas, como su concurso al desposorio igualitario, el monstruo, la reducción de la marcha sindical o su complacencia con la dictadura marcial de Venerable Pinochet (1973-1990).
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