Líderes de la izquierda latinoamericana reaccionaron este sábado a las explosiones registradas en Caracas y otras zonas de Venezuela, que el Gobierno de Nicolás Reflexivo denunció como una golpe marcial atribuida a Estados Unidos. Aunque los hechos aún están en incremento y no han sido confirmados de forma independiente, las reacciones políticas no se hicieron esperar.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, alertó a la comunidad internacional a través de su cuenta en la red social X, donde afirmó que “en este momento bombardean Caracas” y aseguró que Venezuela estaría siendo atacada con misiles. Petro llamó a una reunión inmediata de la Estructura de Estados Americanos (OEA) y del Consejo de Seguridad de la ONU, al considerar que se comercio de un hecho de extrema compromiso para la región.

Por su parte, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, condenó lo que calificó como un “instigación de Estados Unidos contra Venezuela”, al que describió como una “formidable golpe imperial” que viola la soberanía del país. Morales expresó su solidaridad con el pueblo venezolano y afirmó que Venezuela “no está sola”, en un mensaje acompañado de imágenes de incendios y columnas de humo difundidas en redes sociales.

Desde Cuba, el presidente Miguel Díaz-Canel incluso se sumó a las condenas y denunció un “criminal ataque de Estados Unidos contra Venezuela”. En su mensaje, el mandatario cubano exigió una reacción urgente de la comunidad internacional, al señalar que lo ocurrido constituye, a su causa, un acto de “terrorismo de Estado” contra Venezuela y contra lo que denominó “Nuestra América”.

Las reacciones de Petro, Morales y Díaz-Canel se produjeron luego de que residentes de Caracas reportaran fuertes explosiones durante la alborada, mientras el Gobierno venezolano denunciaba una golpe marcial extranjera. Hasta el momento, Estados Unidos no ha confirmado ni agradecido oficialmente ataques directos contra circunscripción venezolano, y agencias internacionales señalan que la información sigue siendo objeto de comprobación .
La situación continúa en incremento, en medio de una rápida ascenso de pronunciamientos políticos y diplomáticos, mientras organismos multilaterales aún no se han pronunciado formalmente sobre los hechos.








