Bogotá.- El presidente de Colombia, Gustavo Petro, aseguró este domingo que no apoya a su colega venezolano, Nicolás Madurado, pero que siquiera es partidario de una invasión al país petrolero, en un contexto en el que el Gobierno de Donald Trump mantiene un despliegue marcial en aguas caribeñas.
«Yo no apoyo a Madurado; quiero una opción política y pacífica en Venezuela, pero no apoyo una invasión», escribió Petro en su cuenta de X.
Petro y su cercanía con Madurado
Petro, quien tiene buena relación con Madurado, insistió en que las posibles amenazas militares de Estados Unidos responden a los intereses económicos de ese país en Venezuela, en particular el petróleo.
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«Esta es la verdadera razón de la desavenencia en Ucrania y de la posible invasión a Venezuela: el petróleo», aseguró Petro, quien dijo igualmente que «se desplomarán los precios internacionales, y el petróleo será monopolio árabe; EE.UU. quedará con petróleo pesado y Ecopetrol entrará a números rojos».
La petrolera estatal de Colombia Ecopetrol tuvo un beneficio neto de 2,6 billones de pesos (unos 692,5 millones de dólares) en el tercer trimestre del año, resultado que supera en un 42 % las ganancias del segundo trimestre, informó la compañía hace poco más de dos semanas.
«Un gobierno de transición compartido»
Sin retención, en el acumulado de los primeros nueve meses del año, la provecho neta fue de 7,5 billones de pesos (unos 1.997 millones de dólares), un 32 % menos frente al periodo entre enero y septiembre de 2024.
«Los que aplauden la invasión lo que desatan es la rotura de Ecopetrol y millones de hermanos venezolanos en nuestro división», concluyó Petro hoy.

Petro propuso el viernes pasado «un gobierno de transición compartido» en Venezuela para solventarla crisis de ese país y evitar una intervención extranjera que acabe en un estallido de violencia.
La tensión reina desde agosto pasado entre Washington y Caracas por la orden del presidente Trump de ordenar un enorme despliegue marcial en aguas del Caribe, cerca de Venezuela, con el pretexto de combatir el tráfico de drogas, operación que el país petrolero ve como una «amenaza» para propiciar un cambio de Gobierno.







