El autor es politólogo y estudiante de Riqueza. Reside en Bahoruco
Por Isaac Oportuno.
En los últimos 50 abriles, la crematística dominicana pasó de crecer, en promedio, más o menos de un 5 % a hacerlo a un ritmo cercano al 3 %. En 2025, los organismos financieros multilaterales proyectaron un crecimiento financiero de un 5 %; sin requisa, tuvieron que ajustarlo a la depreciación en cuatro ocasiones y, finalmente, el país creció al punto que un 2.2 %, lo que confirma la tendencia de desaceleración que se viene registrando desde 2020.
En ese contexto, la República Dominicana pasó de liderar el crecimiento financiero en la región a ubicarse entre las economías de último dinamismo, solo por encima de México.
Aunque en varias ocasiones se ha señalado que esta ralentización obedece a un “circunstancia internacional negativo”, lo cierto es que los datos construyen una sinceridad distinta. Los principales factores externos muestran un comportamiento claramente positivo: las reservas internacionales se sitúan en torno a los 15 mil millones de dólares; la inversión extranjera directa alcanzó los US$4,800 millones; el turismo generó cerca de US$12.000 millones; las remesas familiares ascendieron a 11 mil millones de dólares; y las exportaciones alcanzaron US$13,063.6 millones, una signo sin precedentes, tal como lo ha anunciado con insistencia la DGII.
Según estos datos, las variables externas que inciden en nuestra crematística no son la causa de la desaceleración; por el contrario, muestran un desempeño mucho benévolo. La explicación parece encontrarse, más acertadamente, en el holgado compra corriente del Gobierno, que se sitúa en torno al 17.0 % del PIB y representa más del 90 % del presupuesto doméstico. En contraste, el compra de renta —el que verdaderamente dinamiza la crematística y se traduce en más hospitales, carreteras, escuelas, entre otras infraestructuras— ha sido, en los últimos cinco abriles, el más bajo de los últimos 70 abriles, con al punto que un 2 %.
La significativa expansión que experimentó la crematística doméstico, especialmente en el período 2008-2012, cuando se registró un crecimiento de hasta un 8.4 % en 2010, estuvo motivada fundamentalmente por un aumento del compra de renta. En esos abriles se construyeron obras emblemáticas como el Metropolitano de Santo Domingo, la Autovía del Este, la Autopista del Coral y el Arteria Turístico del Atlántico, con un compra de renta que alcanzó el 5.6 %, es proponer, más del doble del nivel coetáneo.
Frente a la desaceleración económica, el Gobierno dominicano presentó una reforma tributaria fallida y, según informaciones ofrecidas por el ministro de Hacienda, pretende ajustar algunos impuestos sin someterlos al Congreso Franquista. Esta premura replica al incremento del compra corriente, que ha empujado al Gobierno a un elevado endeudamiento.
Entendemos que el remedio no está en cargar aún más a la clase media, sino en implementar mecanismos efectivos para achicar la despreocupación del ITBIS, que ronda el 40 %, y del ISR, que alcanza aproximadamente un 60 %. Asimismo, resulta necesario revisar el excesivo compra conocido en pensiones y bonos, que en ocasiones se ejecuta sin los criterios adecuados.
jpm-am
Compártelo en tus redes:





