Pensé que nadie me estaba escuchando mientras tarareaba en inglés una vieja canción titulada “Everybody Hurts” (Todo El Mundo Sufre); de repente escuché la voz de un amigo anglosajón aseverar: “You missed your call”. Era una especie de elogio, queriéndome aseverar que perdí la oportunidad, mi llamado de cantar y de ser un intérprete reconocido. Le respondí que positivamente me gusta cantar, que toco la guitarra, promuevo el jazz y las artes plásticas. Sus palabras me llevaron a la consejo de que todavía para muchos de nosotros es una ingenuidad.
Las encuestas han revelado que más del 60 por ciento de las personas que trabajan o desempeñan una función lo hacen por motivos que no están conectados con la positivo disposición o pasión que ellos poseen. Muchos de nosotros hemos perdido nuestro llamado o disposición de servicio, hacemos cosas que no nos dan energía ni felicidad, hemos caído en un dominio hélice, sin sentido y sin propósito. No nos hemos atrevido a seguir lo que positivamente nos gusta, tenemos vergüenza de lo que dirán de nosotros.
Nos gusta cantar pero nos da miedo de que nos critiquen, nos gusta bailotear pero no queremos hacerlo en notorio, nos gusta medrar pero pensamos que es para jóvenes, nos gusta cocinar pero no nos atrevemos a organizar un liga de amigos para cocinar juntos, nos gusta aconsejar a los políticos pero nos da miedo a que nos identifiquen con un sector de esa esfera, nos gusta enseñar pero pensamos que no poseemos la capacidad necesaria para hacerlo, nos gusta pintar o dibujar pero creemos que ya es tarde; nos hemos rendido, es como que hemos perdido nuestro llamado o disposición.
Ese mismo día, me refiero al día que mi amigo me dijo que había perdido mi llamado, hablé con un patrón que actualmente procesa maple syrup o medicamento de arce, un tipo de miel o un nítido dulce fabricado a partir de la fuerza del arce o el maple. Este patrón tiene 88 primaveras, me expresó que está vendiendo su pequeña empresa, todavía me expresó que ya le queda muy poco tiempo de vida. Lo miré, y recordé aquella frase: “Perdiste tú llamado”. Debemos preguntarnos: ¿Cómo deseamos existir? ¿Cómo queremos terminar nuestra vida? ¿Hemos perdido nuestro llamado o disposición?
Si estás leyendo este artículo aún tienes tiempo de disfrutar la vida activando tu disposición y hacer lo que te da energía y te inspira. Tengo un amigo, Milton Tejada, que pertenece a un liga de caminantes, el nombre de este liga es “LOCOrredores”, ellos disfrutan la creación, caminan por los montes, atraviesan ríos, montañas, se enlodan, ellos se atrevieron a ¡existir! Otro amigo, Adarberto Martínez, le gusta sembrar, lanzarse en un río, tomar fotos a las flores; de hecho, tengo que aseverar que los dos amigos son académicos, intelectuales y han estado en el prueba de la educación y en la política de Estado, esto no les ha impedido disfrutar la vida activando y complementando su disposición.
Este artículo es una invitación para que reciclemos nuestra vida, para que perdamos el temor y la vergüenza; no esperemos más, realicemos lo que nos gusta, no importa lo que digan.
Si te gusta la política debes hacerlo como una disposición; todo lo que hagas, educación, arte, agricultura, escribir poesías, etcétera, hazlo; si lo haces estás transformándote y transformando. No permitas que tu llamado o disposición se pierda.






