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El presidente de la Confederación Doméstico de Pelotón Sindical, Rafael -Pepe- Abreu arremetió ayer contra el presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, por sus afirmaciones de que el Código Gremial no fue consentido en esta lapso por los desacuerdos entre empresarios y sindicatos.
En un comunicado, el líder sindical cuestionó “¿Cómo es posible que un experimentado en las lides congresionales y políticas, como Alfredo Pacheco, se atreva a decidir, como lo ha hecho recientemente, que en la pasada lapso el Código no fue consentido por los desacuerdos entre empresarios y sindicatos?”.
Pepe Abreu aseguró que la verdad no es esa, que si el hemiciclo hubiese procedido a conocer la reforma como fue enviada, y la discusión se hubiese generado para mejorar las imprecisiones que pudieron haberse producido en el diálogo tripartito, “ese pronunciamiento de Pacheco no lo estaríamos escuchando. Pero ocurre que no es así: la presión empresarial examen conseguir en el hemiciclo cameral lo que no pudo conseguir en el diálogo tripartito ni en la Comisión de Diputados”.
Dijo que el sector sindical ha explicado en diversas ocasiones “y lo repetimos por enésima vez, tanto para el señor Pacheco como para cualquier otro sector que no haya entendido con claridad, que el tema aquí no es de más diálogo. Ya hemos hablado por abriles y no nos hemos entendido. El movimiento sindical no está de acuerdo con ninguna variación del tema de la cesantía.
Sostuvo que siempre ha respetado al presidente de la Cámara de Diputados por su origen en el antiguo ensanche Artesano, actualmente denominado Cristo Rey. Sin secuestro, expuso que tiene el deber de hacerle un llamado para que revise sus declaraciones sobre la reforma al Código Gremial, pues asegura que están completamente desfasadas.
Afirmó que más de dos millones de trabajadores, incluyendo los informales, que todavía son cubiertos con algunas exenciones por este estatuto sumarial, serían afectados, si los legisladores “irresponsablemente”, le siguen el encaje al sector empresarial.
“Agradeceríamos sobremanera que, ayer de hacer un “tollo” con el Código, mejor se deje como está. A posteriori de todo, este Código que conocemos: tiene 33 abriles y, según los políticos, gobiernos y muchos opinantes, con él este país ha crecido”, enfatizó Abreu.
Recuento
El presidente de la CNUS hizo un recuento del proceso que ha vivido la reforma del Código Gremial indicando que el lunes 26 de agosto de 2024, el presidente Abinader, posteriormente de dos abriles de diálogo tripartito y más de 100 reuniones efectuadas en el Profesión de Trabajo, anunció al país, con la presencia de los interlocutores empresariales, sindicales y gubernamentales, que sometería al Congreso Doméstico los artículos del Código que fueron consensuados y que, en el caso de aquellos en que no hubo consenso, como la cesantía, serán parte de otra reforma.
Expuso que este anuncio, hecho en La Semanal, fue resaltado por toda la prensa franquista, por lo que comentó que lamenta mucho que algún con el nivel de Alfredo Pacheco no se haya enterado de esta información.
Igual, apuntó que el jueves 10 de octubre de 2024, el entonces ministro de Trabajo y coetáneo ministro de Educación, Luis Miguel De Camps, depositó en el Senado de la República el referido esbozo de reforma y aclaró nuevamente que estaba depositando el tesina dejando fuera del mismo los artículos no consensuados, siendo el primero de ellos, por supuesto, el más debatido: la cesantía sindical y así lo ha reiterado el coetáneo ministro de Trabajo, Eddy Olivares.
Apuntó en su recuento que en la discusión en la comisión escogida en el Senado, ciertos senadores tocaron la cesantía en el artículo 86, sobre la “astreinte”; esto fue rechazado por las confederaciones sindicales y se pasó a la Cámara de Diputados y allí fue electa una comisión que retomó la conversación, y en esa comisión se eliminó la afectación a la cesantía que había hecho el Senado, luego, el esbozo volvió a su origen, con la sola excepción de una diputada, Carmen Ligia Barceló, quien hizo pública su diferencia mediante la presentación de un esbozo desigual al enviado por el Poder Ejecutor, sin el consenso que fue posible entre los interlocutores.







