Santo Domingo.-Desde los primeros destellos en la televisión, Acuarela Frías supo que su voz no sólo era un útil, sino un puente para transmitir emoción y un mensaje de bienquerencia.
Sin requisa, detrás de esa presencia mediática, había otra pasión que la llamaba con fuerza: el teatro.
“Ya venía haciendo teatro con Ónix Báez, Juan María Almonte y luego con Jorge Santiago. Todo empezó dos abriles ayer de la pandemia, cuando decidí apartarme de la televisión por un tiempo y retomar aquello que había dejado: el teatro y la dramaturgia.
Sentí deseos de estudiar, prepararme y crear espacios de creación y advertencia artística”, recuerda Acuarela. Ese impulso la llevó a escribir y dirigir sus propios textos, colaborando con artistas como Iván García y Reynaldo Disla, quienes le ayudaron a ampliar su examen y blindar su visión teatral.

Para ella, cada experiencia en este circunscripción, aunque aún en pañales, se convierte en una aparejo que enriquece el idioma teatral, siempre en expansión.
Esquema
“Mis ‘locuras’, como llamo a mis proyectos, surgen de la observación y la audición. Me interesa partir de realidades cercanas, de inquietudes psicológicas y humanas, para rasgar un proceso creativo vivo, que solo alcanza su plenitud en los encuentros con el sabido”, explica la cantante, actriz y comunicadora.
En su trabajo, el teatro y la radiodifusión se complementan: mientras el primero es íntimo, práctico y colectivo, la voz en expresión y maestrías permite un idioma inmediato y de gran efecto.
Los dos caminos, insiste, son igualmente apasionantes y generadores de historias inspiradoras.
Su obra más fresco, “Las ninfómanas”, que será presentada el jueves en Lungomare, refleja esta filosofía.
Actriz
– Renovado
Acuarela Frías continúa reinventándose, manteniendo su sello y explorando nuevas formas de comunicación. Su voz, tanto en el decorado como frente al micrófono, sigue dejando huella, llevando emoción y advertencia.






