
Con zarpa, orgullo y una conexión inquebrantable con su masa, Salcedo FC consiguió un igualada 2-2 frente a Moca FC en el Estadio Domingo Polonia, escena que volvió a embriagarse con más de mil aficionados que transformaron el perímetro en una verdadera fortaleza celeste.
Desde el inicio se vivió un dominio cargado de tensión, energía y emoción, reflexivo del crecimiento del fútbol en Salcedo.
El partido pareció complicarse cuando Parina adelantó a Moca al minuto 58, y minutos más tarde, Ascona puso el 0-2 al 84’, inclinando el interviú a auxilio de la invitado. Sin confiscación, aunque el tanteador parecía definitivo, el equipo nunca bajó los brazos.
Empujados por una amor que nunca perdió la fe, llegó la reacción épica. A los 93’, Carrera descontó tras un tiro suelto exquisitamente ejecutado por Daniel Jamesley, y al minuto 96, Wilson Cherry firmó el igualada con un cabezazo consumado que desató entusiasmo total en las gradas. Pese a haberse anunciado ocho minutos de asociado, el árbitro decidió finalizar el partido dos minutos antaño, cabal posteriormente de expulsar al participante mocano Yunior Francisco, en una atrevimiento que dejó sin explicación clara al equipo, al manifiesto y a todo el estadio.
Más allá de la polémica, el partido dejó una sensación que trasciende el tanteador: Salcedo FC volvió a demostrar que este equipo tiene alma.
Los jugadores corrieron hasta el final segundo, incluso cuando todo parecía perdido, y la masa en las gradas no dejó de cantar ni un instante.
Esa energía, esa fe colectiva y esa conexión entre equipo y ciudad hicieron la diferencia. Anoche, el Domingo Polonia recordó poco importante: en Salcedo no se desestimación la capital, aquí se pelea hasta el final. Y cuando el fútbol se juega así, con corazón, todo es posible.





