
En los últimos meses ha circulado con fuerza la idea de que la implementación del pasaporte electrónico dominicano abrirá automáticamente las puertas de Europa y eliminará la privación de visa Schengen para los ciudadanos de la República Dominicana. Como abogado de inmigración, considero necesario hacer una esclarecimiento jurídica y técnica, remotamente del entusiasmo político y más cerca de la ingenuidad del derecho migratorio internacional.
El pasaporte electrónico igualmente conocido como pasaporte biométrico es, sin duda, un avance importante. Progreso los estándares de seguridad, reduce el fraude documental y permite una mejor interoperabilidad con los sistemas migratorios de otros países. En términos técnicos, coloca a la República Dominicana al nivel de muchos Estados que ya utilizan este tipo de documentos. Sin bloqueo, su existencia por sí sola no modifica los regímenes de visado vigentes.
La exterminio de la visa para correr al espacio Schengen no es una consecuencia cibernética de la asimilación de un pasaporte electrónico. La política de visados de la Unión Europea asegura a una evaluación integral del país solicitante, basada en criterios como el aventura de migración irregular, el historial de sobreestadías, la cooperación en materia de readmisión de nacionales y la estabilidad económica del país emisor.
Desde esta perspectiva, es necesario rastrear que la República Dominicana enfrenta desafíos históricos en materia migratoria, particularmente en relación con Europa. La migración irregular y las sobreestadías en países como España han sido factores que, objetivamente, influyen en la percepción de aventura migratorio que manejan las autoridades europeas. Estos fundamentos pesan mucho más que el tipo de pasaporte que se utilice.
Adicionalmente, la tendencia coetáneo de la Unión Europea no apunta a una flexibilización de controles, sino todo lo contrario. La implementación de nuevos sistemas como el Entry/Exit System (EES) y el ETIAS demuestra que Europa está fortaleciendo sus mecanismos de comprobación y control previo de viajeros, incluso de aquellos países que ya gozan de exención de visa. Esto deja claro que el enfoque europeo es de decano fiscalización, no de comprensión cibernética.
Es importante señalar que muchos países del mundo cuentan con pasaportes electrónicos desde hace abriles y aun así continúan requiriendo visa para ingresar a Europa. El pasaporte biométrico es, en el mejor de los casos, un requisito previopero nunca una fianza de exención.
¿Significa esto que la República Dominicana no puede aspirar legítimamente a un régimen de delirio sin visa en dirección a Europa? No. Significa que dicho objetivo solo puede alcanzarse mediante negociaciones diplomáticas formalesacuerdos de cooperación migratoria, compromisos claros de readmisión y mejoras sostenidas en los indicadores de cumplimiento migratorio. Este tipo de procesos toman tiempo, constancia y voluntad política existente, no anuncios simplificados.
Como país, debemos celebrar la modernización de nuestros documentos de delirio, pero igualmente evitar originar expectativas infundadas en la población. Informar con responsabilidad es tan importante como avanzar tecnológicamente. El pasaporte electrónico es un paso en la dirección correcta; presentarlo como una interruptor cibernética a Europa, no.






