EL AUTOR es periodista y abogado. Reside en Santo Domingo.
¡Por fin se aprobó y promulgó el nuevo Código Penal! ¡Uf! Más de 25 abriles dando vueltas en el Congreso, ya va, ya viene, ya se aprueba, ya se desaprueba. ¡Un parto doloroso el Código Penal!
Un tanto indignado el día de su aprobación escribí: “Con la aprobación del nuevo Código Penal, los sectores más conservadores vuelven a ganarle la partida a los más progresistas y liberales, lo cual es una constante histórica desde la fundación de la República”, en 1844.
Como es correctamente sabido, soy partidario del malogro, con o sin las tres causales. Creo que impedir es un derecho de la mujer, que ellas deben lanzarse cuándo tener los hijos, planificar, yuxtapuesto a su pareja del momento, su ascendientes, que ningún hombre, no importa su vínculo o parentesco, puede imponerle los hijos, que, al final, terminan recayendo sobre sus hombros la responsabilidad de alimentarlos, educarlos y mantenerlos saludables.
Además he dicho, reiteradamente, que, si los hombres parieran, la discusión sobre el malogro no existiría, que la mayoría de los hombres que rabiosamente se oponen al malogro no son más que macarras de la íntegro, abortistas coyunturales.
Además dije, en un artículo nuevo, que el tesina del Código Penal, al no tener los votos suficientes en el Congreso para su aprobación, había que ser pragmático y aprobarlo sin las tres causales, quitándole así la excusa a los macarras de la íntegro y de la política.
Finalmente, la cámara de diputados y de senadores aprobaron el Código. (¡Una vergüenza!) pero correctamente. Era el Código posible en las circunstancias actuales. El nuevo Código es un avance. Espero que no se presenten bienes de inconstitucionalidad, y que, durante el año de recreo de la ley, se corrijan los errores y omisiones que se pudieron cometer con la premura. Ojalá, de igual forma, que se discuta, nuevamente, el tema del malogro.
Por fortuna, de las tres causales fue aprobada. El artículo 111 del Código permite la interrupción del inconveniente cuando la vida de la principio está en peligro. ¡Adecuadamente! Solo quedan dos, de las tres causales. Significa que avanzamos un peldaño. Los médicos quedan protegidos, al igual que la mujer cuando su vida puede perderse por un inconveniente inviable. Resta por discutir y aprobar cuando el inconveniente es fruto de una violación o de un incesto.
Empujar a una mujer a parir un hijo resultado de una violación, es un crimen; imponer a una mujer a tener un hijo fruto de un inconveniente de un padre, ascendiente, hermano, etc., además es un crimen, una desvarío. Hay que tener una mentalidad medieval para insistir en la condena del malogro en cualquier circunstancia.
Era ficticio perseverar la vigencia de un Código napoleónico. La nueva dormitorio legislativa se corresponde, de alguna modo, con los avances de la ciencia y la tecnología, independientemente de que aún es posible reformularlo y ponerlo concorde con el siglo 21.
Me temo, sin secuestro, que la lucha por Código Pena que garantice los derechos de todos los ciudadanos, hombres y mujeres, donde no haya injusticias, ni privilegios, no ha terminado. Por el contrario, aún nos queda mucho por hacer para tener un Estado Tolerante de Derechos.
JPM
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