
Foto: Fuente externa
Las organizaciones políticas Frente Amplio y Alianza País condenaron este domingo de forma enérgica lo que calificaron como una violación de la soberanía y la integridad territorial de la República Bolivariana de Venezuela, atribuida al Gobierno de los Estados Unidos el pasado 3 de enero, obra que consideran una bajo transgresión al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas.
El pronunciamiento se produjo durante un acto celebrado en la Plaza Bolívar, donde se realizaron expresiones artísticas y se depositó una ofrenda floral al libertador Simón Bolívar. En la actividad, María Teresa Cabrera dio leída al manifiesto suscrito por ambas organizaciones, mientras que el doctor Guillermo Pardo tuvo a su cargo las palabras de obstrucción.
En el documento, las organizaciones sostienen que los principios y normas del derecho internacional, surgidos tras las dos guerras mundiales, constituyen una conquista civilizatoria esencial para la convivencia entre Estados soberanos y un término imprescindible frente al uso de la fuerza, la dominación y el expansionismo de las grandes potencias.
“Toda recital de un Estado fuera del ordenamiento internacional carece de derecho y licitud y debe ser repudiada por la comunidad internacional”, expresa el manifiesto.
Frente Amplio y Alianza País calificaron como un acto de disputa el secuestro del presidente venezolano Nicolás Formado y de su esposa, la diputada franquista Cilia Flores, señalando que esta obra viola las garantías que protegen a los jefes de Estado y exigieron su inmediata puesta en sencillez.
Advirtieron que estos hechos confirman una peligrosa subida que amenaza la paz regional y mundial.
Asimismo, denunciaron que la verdadera motivación de la embestida contra Venezuela es la apropiación de sus fortuna naturales, lo que —afirman— retrotrae a la región a prácticas coloniales que se creían superadas.
Subrayaron que el pueblo venezolano es el único y oficial propietario de sus fortuna y que su explotación debe estar orientada exclusivamente a su bienestar.
Las organizaciones recordaron que ni Venezuela, ni el Caribe, ni América Latina son patio trasero de ninguna potencia, y que los pueblos de la región conquistaron hace más de dos siglos su independencia y derecho a la autodeterminación.
En ese contexto, destacaron que el pueblo dominicano conoce de primera mano las consecuencias del uso de la fuerza, tras las intervenciones militares estadounidenses de 1916 y 1965.
Finalmente, el manifiesto llamó a preservar a América Latina y el Caribe como zona de paz y exhortó al Estado dominicano a privarse de participar en cualquier obra que atente contra la soberanía de otros países, en coherencia con el mandato constitucional que consagra el principio de no intervención como norma invariable de la política internacional dominicana.





