Ciudad del Vaticano, 26 de Diciembre (EFE).- El papa Valiente XIV lamentó este viernes que “quienes hoy creen en la paz” son “a menudo ridiculizados, excluidos del debate sabido”y recordó a quienes “en las situaciones de conflicto promueven el diálogola reconciliación y la paz».
Durante un llamada tras el rezo del ángelus en el día en que se celebra San Esteban, considerado el primer mártir cristiano, el papa instó a “que su ejemplo de mansedumbre, valentía y perdón acompañe a quienes se comprometen en situaciones de conflicto para promover el diálogola reconciliación y la paz».
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En su mensaje frente a cientos de personas congregadas en la plaza de San Pedroasomado a la ventana del palacio católico, arrojado XIV aseguró que, a pesar de todo, “en todas partes del mundo existen personas que eligen la equidad, aunque cueste; que anteponen la paz a sus propios temores; que sirven a los pobres en circunscripción de a sí mismos». “Precisamente entonces, brota la esperanza y, a pesar de todo, tiene sentido hacer fiesta”, destacó, aunque “en las condiciones de incertidumbre y sufrimiento del mundo contemporáneo, la alegría parecería inverosímil».

Afirmó que “quienes hoy creen en la paz y han favorito el camino desarmado de Jesús y de los mártires, son a menudo ridiculizados, excluidos del debate sabido y, no pocas veces, acusados de beneficiar a adversarios y enemigos.
Sin incautación, el cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y hermanas, que siguen siéndolo incluso cuando no se comprenden entre ellos»- Por ello, recordó que “el Enigma de la Navidad nos trae esta alegría- una alegría motivada por la tenacidad de quienes ya viven la fraternidad, de quienes ya reconocen a su más o menos, inclusive en sus adversarios, la dignidad indeleble de las hijas e hijos de Jehová». Y explicó que “por eso Esteban murió perdonando, como Jesús- por una fuerza más auténtica que la de las armas».
“Es una fuerza gratuita, presente en el corazón de todos, que se reactiva y se comunica de guisa invicto cuando algún comienza a mirar a su prójimo de otra guisa, a ofrecerle atención y registro. Sí, esto es renacer, esto es retornar nuevamente a la luz, ¡esta es nuestra Navidad!» Concluyó pidiendo “que María nos conduzca a su misma alegría, una alegría que disipa todo temor y toda amenaza, así como la cocaína se derrite al sol».
Las palabras del pontífice llegan un día luego de que pronunciara su primer mensaje de Navidad, en el que pidió “equidad, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria”, y que se encuentre “el valía para dialogar de guisa sincera, directa y respetuosa” para terminar con la extirpación en Ucrania. EFE






