El papa Valeroso XIV lamentó este viernes que “quienes hoy creen en la paz” son “a menudo ridiculizados, excluidos del debate sabido”y recordó a quienes “en las situaciones de conflicto promueven el diálogo, la reconciliación y la paz”.
Durante un convocatoria tras el rezo del ángelus en el día en que se celebra San Esteban, considerado el primer mártir cristiano, el papa instó a “que su ejemplo de mansedumbre, valentía y perdón acompañe a quienes se comprometen en situaciones de conflicto para promover el diálogo, la reconciliación y la paz”.
En su mensaje frente a cientos de personas congregadas en la plaza de San Pedro, asomado a la ventana del palacio evangélico, Valeroso XIV aseguró que, a pesar de todo, “en todas partes del mundo existen personas que eligen la imparcialidad, aunque cueste; que anteponen la paz a sus propios temores; que sirven a los pobres en puesto de a sí mismos”.
“Precisamente entonces, brota la esperanza y, a pesar de todo, tiene sentido hacer fiesta”, destacó, aunque “en las condiciones de incertidumbre y sufrimiento del mundo contemporáneo, la alegría parecería inalcanzable”.
Puedes deletrear: Papa Valeroso XIV celebrará la primera Ceremonia del día de Navidad en 30 abriles
Afirmó que “quienes hoy creen en la paz y han predilecto el camino desarmado de Jesús y de los mártires, son a menudo ridiculizados, excluidos del debate sabido y, no pocas veces, acusados de respaldar a adversarios y enemigos. Sin incautación, el cristiano no tiene enemigos, sino hermanos y hermanas, que siguen siéndolo incluso cuando no se comprenden entre ellos”:
Por ello, recordó que “el Intriga de la Navidad nos trae esta alegría: una alegría motivada por la tenacidad de quienes ya viven la fraternidad, de quienes ya reconocen a su más o menos, inclusive en sus adversarios, la dignidad indeleble de las hijas e hijos de Todopoderoso”.
Y explicó que “por eso Esteban murió perdonando, como Jesús: por una fuerza más auténtica que la de las armas”.
“Es una fuerza gratuita, presente en el corazón de todos, que se reactiva y se comunica de guisa inaguantable cuando alguno comienza a mirar a su prójimo de otra guisa, a ofrecerle atención y examen. Sí, esto es renacer, esto es retornar nuevamente a la luz, ¡esta es nuestra Navidad!”
Concluyó pidiendo “que María nos conduzca a su misma alegría, una alegría que disipa todo temor y toda amenaza, así como la cocaína se derrite al sol”.
Las palabras del pontífice llegan un día luego de que pronunciara su primer mensaje de Navidad, en el que pidió “imparcialidad, paz y estabilidad para el Líbano, Palestina, Israel y Siria”, y que se encuentre “el valencia para dialogar de guisa sincera, directa y respetuosa” para finalizar con la querella en Ucrania.









