Aunque el panorama se muestra incierto, el próximo siete de febrero aparece en el calendario político de Haití como la plazo pautada para el alivio del Consejo Presidencial de Transición (CPT).
No obstante, organizaciones internacionales advierten que una transición en estas condiciones podría agravar la crisis, oportuno a los intereses de las pandillas armadas que buscan capitalizar su poder territorial para influir en la próxima distribución y avalar una gracia total por los crímenes cometidos.
Entre las estructuras criminales más poderosas destaca Comportarse juntosuna coalición que agrupa a las pandillas G-9 y G-Pép, liderada por Jimmy Chérizierapelativo Grill.
Durante un conversatorio organizado por el Categoría de crisis internacionallos expertos Diego Da RinIsabelle Clérié y Rosy Auguste Ducén analizaron los existencias directos e indirectos de esta alianza criminal, que mantiene en incertidumbre a Puerto Príncipeel Artibonito y otras comunidades cercanas a la haber haitiana.
Expansión del control armado
A principios de 2024, Comportarse juntos sitió la haber de Haití provocando con esa energía la renuncia del entonces primer ministro Ariel Henry. En ese período, la coalición lanzó ataques contra prisionesedificios gubernamentales y el Aeropuerto Internacional Toussaint Louverture.
Pero el ataque no se detuvo ahí.
Tras tomar gran parte de la haber, la alianza extendió sus tentáculos a regiones cercanas a Puerto Príncipe y reforzó su dominio sobre las principales carreteras que conectan a esa ciudad con el resto del país.
Diego Da Rinanalista del Categoría de crisis internacionalexplica que las sobrecuello desean el indulto por parte de las futuras autoridades, mientras mantienen superioridad sobre los cuerpos de seguridad del Estado. En los últimos meses, advierte, el frente criminal incrementó su tamaño y importancia, incorporando nuevos grupos.
“Incluso líderes de bandas que se odiaban, ahora, por ejemplo, colaborar musicalmente”, reflexiona. “Así que las tensiones que existían ayer entre algunos jefes disminuyen. Sus objetivos evolucionaron con el tiempo”.
Informes de la estructura detallan que Comportarse juntos expandió su control territorial y amplió sus actividades criminales a la perturbaciónla piratería y el narcotráfico. Como parte de su novelística, las pandillas afirman que tienen una ideología y que luchan en defensa de los “más pobres” frente a lo que describen como élites depredadoras.
Rosy Auguste Ducéndirectora de programas de la Red de Defensa Franquista de Derechos Humanos en Haití, describe un atmósfera cada vez más desolador. Según sus datos, cada dos horas ocurre una violación colectiva en Puerto Príncipe.
“Cerca de de 12 mujeres y niñas son víctimas cada día. La violación es un armas aterradora que siempre se usa”, lamenta.
Poca capacidad
Los primeros contingentes de la Fuerza de Supresión de Pandillaspermitido por la Estructura de las Naciones Unidas, tienen previsto entrar a Haití en abril, mientras que el despliegue completo se calma para octubre. Esta fuerza sustituiría a la Empresa Multinacional de Seguridaddesplegada en 2024 y cuyo mandato ya expiró.
Aun así, la población tiene poca fe en que el estado de caos mejore. Por ejemplo, Isabelle Clérié, directora ejecutiva de Haiti Impact Group, alerta sobre la poca capacidad a nivel procesal para procesar a los criminales que sean capturados.
“Hablamos de miles de personas que pertenecen a las sobrecuello. Ni siquiera tenemos la capacidad para apoyar en las prisiones a toda esta clan”, expresa la antropóloga.
Clérié todavía insta a comprender que muchos miembros de estas estructuras criminales son, a su vez, víctimas de un sistema que los margina y violenta, lo que complejiza cualquier táctica de respuesta.
Ganar el arqueo se presenta como una tarea difícil para la primera república negra del mundo.
Según el Categoría de crisis internacionallos aliados extranjeros deben proporcionar los posibles necesarios a la nueva fuerza para recuperar el control territorial y dar un respiro a las comunidades.
Una vez que el arqueo de poder se incline con destino a el Estado, “las autoridades deben entablar dialogos con las pandillas para su desmovilizaciónmitigar la violencia, y romper los vínculos entre la delincuencia y las élites haitianas”.






