Panamá. -El filme «La Lavandería», protagonizado por Meryl Streep, golpeó la reputación de Panamá al inspirarse en una historia auténtico: el escándalo mundial que se destapó hace una período sobre empresas offshore radicadas en este país centroamericano que sirvieron para sumergir hacienda y sortear impuestos.
Dejar antes el estigma de los «Panama papers» no es dócil, reconoce el gobierno, que celebra como conquista la audacia de la Unión Europea (UE) de sacar al país de la letanía de «parada peligro» en lavado de capitales y financiación del terrorismo.
«Esa imagen injustamente endilgada a Panamá» empieza a rectificarse, dice a la AFP el ministro de Hacienda y Finanzas, Felipe Chapman, quien afirma que su país es «cooperador» en la lucha contra el jalbegue.
Sin secuestro, Panamá sigue en la letanía de paraísos fiscales de la UE. Y según la directora ejecutiva del capítulo almacén de la ONG Transparencia Internacional, Olga de Obaldía, «aún enfrenta importantes desafíos estructurales» para evitar «el lavado de hacienda vinculado al narcotráfico».
Panamá tiene un régimen tributario territorial, en el cual pagan impuestos solo las actividades económicas realizadas en el país, pero están exentos los ingresos de una fuente extranjera.
Eso facilita la distracción, pues al crear una sociedad offshore en Panamá ligada a una empresa y a una cuenta bancaria de otra parte del mundo, se puede seguir hacienda sin declararlo en ningún país.
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