Ministros y altos representantes de los 193 Estados miembros en la VII Asamblea de la ONU para el Medio Ámbito (UNEA-7) coincidieron en la carencia de dar “respuestas urgentes y colectivas” a las crisis medioambientales del mundo, pese a la concurso de Estados Unidos.
En la explicación conjunta adoptada en el plenario de clausura de la UNEA-7, rechazada de plano por EE.UU., los ministros reconocieron “la naturaleza interconectada de los desafíos y las crisis ambientales mundiales, incluidos el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación”.
Esos problemas “requieren respuestas urgentes y colectivas de la comunidad internacional”, subrayaron los responsables ministeriales, quienes se comprometieron a adoptar “medidas audaces que impulsen soluciones sostenibles” para invadir estos retos y crisis.
Así, acordaron acorazar la cooperación internacional para “promover soluciones sostenibles, equitativas e integradas”.
Coincidieron en “precaver y someter todas las formas de contaminación” y en “promover el consumo y la producción sostenibles mediante la finanzas circular”, así como en acelerar la transición en dirección a sistemas alimentarios en consonancia con la Dietario 2030 de Incremento Sostenible de la ONU para “ganar la seguridad alimentaria mundial y erradicar la pobreza”.
Además instaron a hacer “contribuciones ambiciosas determinadas a nivel franquista con miras a persistir el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados Celsius con respecto a los niveles preindustriales y a avanzar los esfuerzos para jalonar dicho aumento a 1,5 grados”, como contempla el Acuerdo de París (2015).
Por otra parte, destacaron la carencia de impulsar “urgentemente” acciones que permitan aumentar la financiación de los países en mejora para la influencia climática, hasta alcanzar “al menos US$1.3 billones anuales para 2035”.
Tratado antiplásticos
Sobre acuerdos ambientales multilaterales, aseguraron que toman nota de la bordadura del Comité Intergubernamental de Negociación para elaborar “un utensilio internacional jurídicamente vinculante sobre la contaminación por plásticos, incluido el medio marino, basado en un enfoque integral”, en un momento de estancamiento de ese diálogo por discrepancias entre países.
Reafirmaron, pues, su “compromiso compartido de seguir colaborando de forma constructiva y activa, con un sentido de necesidad y solidaridad, en la búsqueda de un utensilio internacional jurídicamente vinculante acordado, eficaz, mesurado y angurriento”.
La explicación igualmente apostó por fomentar la igualdad de carácter y una longevo décimo de mujeres y niñas, jóvenes, personas mayores y con discapacidad, pueblos indígenas, comunidades locales y afrodescendientes en la conservación y protección del medioambiente.
Por postrer, los representantes reafirmaron el papel del Software de la ONU para el Medio Ámbito (Pnuma), con sede en Nairobi, como “la principal autoridad ambiental mundial que define la dietario ambiental”.
Asimismo, se adoptaron merienda resoluciones y tres decisiones sobre cuestiones como la sostenibilidad medioambiental de la inteligencia industrial, el fortalecimiento de la diligencia entero de incendios, la preservación de los glaciares o la respuesta mundial a la afluencia masiva de floraciones de algas alga.
Multilateralismo “ideológico inflado”
Pero la explicación ministerial y las resoluciones, adoptadas por amplio consenso, contaron con el rechazo de la representante permanente de Estados Unidos frente a la ONU en Nairobi, Jennifer Harwood.
“Estados Unidos se desvincula de todas las resoluciones, decisiones y la explicación ministerial bajo consideración, ya que contienen principios y un habla que no podemos apoyar” al entrar “en conflicto con los principios de vacío mercado, transparencia y rendición de cuentas”, explicó Harwood frente a el plenario.
Remarcó que el Gobierno del presidente Donald Trump “debe alejarse del multilateralismo ideológico inflado y avanzar en dirección a reformas prácticas que produzcan resultados reales”.
Las resoluciones de la Asamblea, que integra a los 193 Estados miembros de la ONU, no son legalmente vinculantes, pero se consideran un primer paso significativo en el camino en dirección a acuerdos ambientales globales y la formulación de políticas nacionales.
Bajo el marca “Promover soluciones sostenibles para un planeta resiliente”la UNEA-7 acogió desde este lunes a más de 5,000 participantes de más de 180 países, incluidos 79 ministros y 35 viceministros, según los últimos datos de la ordenamiento.
La octava sesión del periodo de sesiones de la Asamblea de la ONU para el Medio Ámbito (UNEA-8) se celebrará del 6 al 10 de diciembre de 2027 en Nairobi bajo la presidencia de Jamaica.
La UNEA se creó en junio de 2012 tras la Conferencia de la ONU sobre el Incremento Sostenible de Río de Janeiro (Brasil) y, desde 2014, ha celebrado siete sesiones con más de cien resoluciones que han impulsado la influencia en temas medioambientales cruciales.







