César Emilio Peralta Adamez
SAN JUAN.- César Emilio Peralta Adamez, conocido como César el Abusador, aguarda sentencia en una corte federal de Puerto Rico tras haberse claro culpable de conspiración para traficar cocaína en torno a Estados Unidos.
El caso, considerado uno de los más emblemáticos en la historia fresco de la República Dominicana, marca la caída del capo al que el Área del Riquezas de EE. UU. llegó a describir como el narcotraficante más poderoso de la isla y el dios de la droga.
Peralta, de 49 abriles, fue detenido en diciembre de 2019 en Cartagena, Colombia, posteriormente de permanecer cuatro meses prófugo tras el despliegue de un vasto activo en su contra en Santo Domingo.
Durante abriles había construido un loco criminal que combinaba el trasiego de cocaína con un entramado de negocios legales, principalmente discotecas y bares, usados como frente para blanquear boleto.
Entre ellas figuraban locales de moda como VIP Room y La Kuora, donde la ostentación y el poder financiero se confundían con la vida nocturna capitalina.
El expediente del caso 3:22-cr-00396-PAD, radicado en el Tribunal Federal para el Distrito de Puerto Rico, señala que entre 2007 y 2017 Peralta dirigió una red encargada de destinar cargamentos de cocaína desde República Dominicana en torno a Puerto Rico y de allí al país continental estadounidense.
Se le atribuye activo controlado toneladas de droga en operaciones que involucraban lanchas rápidas, vuelos privados y el uso de puertos comerciales.
En noviembre de 2022, Peralta aceptó los cargos de conspiración para distribuir más de cinco kilogramos de cocaína, un delito pesado bajo las leyes federales.
Con esta admisión, evitó un inteligencia prolongado y arduo, pero se expone a una sentencia mínima de 10 abriles de prisión y máxima de esclavitud perpetua.
La atrevimiento final queda en manos del sentenciador federal Pedro A. Delgado, quien deberá ponderar la magnitud de la operación, la cooperación del imputado y los daños ocasionados.
Para las autoridades de EE. UU., César el Abusador representaba la dormitorio secreto de un cartel con tentáculos regionales.
En 2019 fue incluido por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) en la serie de capos significativos de la Ley Kingpin, lo que congeló sus propiedades y cuentas en el sistema financiero estadounidense.
Unido a él fueron señalados más de cuarenta negocios y colaboradores.
En República Dominicana, su caída provocó un terremoto político y social.
El activo de agosto de 2019 movilizó a más de 700 agentes y puso al descubierto las conexiones del capo con empresarios, figuras de la farsantes y, presuntamente, sectores de poder que lo habrían protegido durante abriles.
Su fuga original dejó en censura la capacidad del Estado dominicano para enemistar estructuras criminales de gran radio.
Hoy, recluido en una prisión estadounidense, César Emilio Peralta ya no es el patrón noctámbulo rodeado de lujos ni el «patrón» de la droga caribeña.
Es un reo a la calma de sentencia, con el peso de la equidad federal sobre sus hombros y la certeza de que lo que viene será un chiquero prolongado, quizá de por vida.
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