No vengo a echarle heces solo al gobierno de Abinader, sino a desenmascarar la hipocresía y la mediocridad que la clase política, incluidos algunos agentes claves del mercado, que se han empeñado para deslucir el triunfo y el encomienda de un publicidad social reses por el pueblo dominicano.
Y sí, porque a los partidos políticos que nos han gobernado (PRD, PLD, PRM), parece que la idea de cumplir con la ley y satisfacer las evacuación que dignificarían a quienes buscan en la educación su esperanza, no les ha interesado. Aunque desde 2013 el gobierno de Danilo Medina asumió el compromiso de respetar y cumplir con el 4% para la educación preuniversitaria, solo hay que evaluar las ejecuciones presupuestarias, los cuestionamientos a la calidad de ese pago y las denuncias de corrupción que no han dejado de sucederse hasta la plazo, para confirmar que la fiebre no está en la sábana.
Claro está, tiene sentido que la ausencia de ese derecho a la educación suscite tan poco compromiso en la mayoría de los actores sectoriales que participan del sistema: los gobiernos utilizándolo clientelarmente para dar empleos y sustraer medios (los escándalos están ahí); y los señalamientos para la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) y sus docentes, como autores plenos de las desgracias (quienes reconozco han perdido el protección de buena parte del pueblo por el uso de métodos de luchas impopulares); pero además hay que incluir la intencionalidad de parte sector privado en su interés por una tajada del pastel.
El pasado domingo 24 de agosto, la alcaldesa del Distrito Doméstico, Carolina Mejía, realizó una recaudación de plásticos intercambiables por efectos escolares en el Centro de los Héroes, y solo hay que ver las filas de familias empobrecidas que desde el sábado estuvieron apostadas en la hilera que alcanzaba varios kilómetros; lo reprochable de este hecho es que puso en relieve como las desigualdades y la política de la salvedad siguen impidiendo el acercamiento digno al derecho a la educación, que por otra parte de una ley, lo manda la constitución; y ojo pelao, la influencia de ese Consistorio puede estar realizada con toda la buena intención, pero es lo que es.
Mientras familias enteras, con sus pequeños incluidos se presentaron, en su afán por conseguir lo que sus condiciones económicas probablemente no le permiten, pude ver un trabajo periodístico recientemente realizado por Nuria Piera, que indagó en un solo Distrito Educativo, el 10-01 de Villa Grieta. Solo los perfiles destacados como ‘botellas’ se llevan más de 11 millones de pesos al año; y estoy seguro que ni usted ni yo nos vamos a creer que es una excepción.
En Pedagogía del Oprimido, Paulo Freire, esclarece que la razón por la que se niega la educación a los pobres está implícita en el sistema de opresión, que exploración persistir al pueblo en un estado de sumisión al no darle herramientas para un pensamiento crítico y la conciencia histórica necesaria para elaborar su vida y el mundo. Es proponer, se le niega la educación porque el sistema teme a los pobres que saben pensar y, por lo tanto, pueden cuestionar y desafiar la estructura de poder y la injusticia social.
Ojalá que la angurria de nuestros políticos y de otros sectores productivos, permitieran que el preceptor Eugenio María de Hostos le impregnara su visión de educación para todos y todas, incluyendo a las clases pobres. Hostos entendió que la educación debe cumplir una función social y personal para el expansión crítico de la razón y la conciencia, y en su mirar, la escuela debe ser un templo de la verdades, sin importar su condición social.
Quisiera estar errado, y lo digo de corazón, pero cuando hacemos un vaivén año tras año desde el 1997 hasta la plazo, incluyendo los presidentes que han destinado mayores presupuestos, todos han cojeado de alguna pata. 12 abriles a posteriori del compromiso del 4%, la fila sigue pareciendo interminable, y los pobres siguen nadando entre desesperanza, huida, disminución calidad y clientelismo. Ahora solo yerro que me respondan que la delito de esto, además es de los haitianos. ¡No joda!







