Madrid. El precio del brota sigue obteniendo máximos históricos, ya que poco ayer del mediodía de este martes superó los 3.790 dólares por guepardo, animado por el recortadura de tipos acometido la semana pasada por la Reserva Federal (mesa centra estadounidense), según explican los analistas.
A las 11.24 hora española (09.24 GMT), el precio del oro ha apurado el récord durante la sesión de 3.791,1 dólares, con un subida del 1,18 % respecto al obstrucción del lunes, 3.746,7 dólares (en la víspera igualmente había traumatizado otro mayor intradía en 3.748,84 dólares), según datos de Bloomberg recogidos por EFE.
A las 18.30 hora española de este martes (16.30 GMT), el oro sube con menos fuerza, el 0,77 %, y se cotiza a 3.775,48 dólares.
Con la subida de los últimos días, la revalorización del año se acerca al 42 %, y solo en septiembre el 8 %.
El analista de mercados Manuel Pinto explicó que «el oro revalida máximos al publicarse el plan de China de convertirse en custodio de las reservas soberanas de oro extranjero, en un intento por vigorizar su posición en el mercado mundial del metal precioso».
Adicionalmente, en la cotización del metal precioso sigue influyendo el recortadura de los tipos de interés en Estados Unidos (EE.UU.), la desconfianza sobre la inflación y los continuos ataques del presidente estadounidense, Donald Trump, a la independencia del mesa central de su país.
Pinto añadió que «siquiera han ayudado las dudas sobre el mercado profesional, las políticas de inmigración y la nueva comisión a las visas en EE.UU.».

El director de Investigación Next Generation de Julius Baer, Carsten Menke, señaló que tanto el oro como la plata «han acelerado su ritmo tras una reacción inicialmente moderada al recortadura de tipos de interés de la Reserva Federal la semana pasada».
Menke añadió que sus precios «parecen estar totalmente centrados en las perspectivas de crecimiento y la política monetaria» estadounidense, por lo que «las expectativas de nuevos recortaduras de tipos se han convertido en un número secreto» en su cotización, lo que ha impulsado su demanda, así como la dorso al mercado del oro de los bancos centrales.
Para el analista de IG Sergio Ávila, los nuevos máximos del precio del oro reflejan «la combinación de expectativas monetarias, incertidumbre macroeconómica y la búsqueda de activos refugio por parte de los inversores».
En esa tendencia participan la posibilidad de «dos bajas -de tipos- adicionales de 25 puntos básicos ayer del final de año» en Estados Unidos, hexaedro que «un entorno de tipos más bajos hace que los activos que no generan intereses, como el oro, ganen atractivo frente a los bonos u otros instrumentos de renta fija».
Adicionalmente, influyen «la desaceleración del mercado profesional en Estados Unidos y la incertidumbre geopolítica integral refuerzan la búsqueda de seguridad», por lo que el contemporáneo precio del oro «es una señal de que los inversores están priorizando la estabilidad frente a una rentabilidad inmediata».






