EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Al presidente Abinader se le escapó una o pecó de ingenuo cuando, desde el inicio mismo de su segundo período de gobierno, se reunió con varios dirigentes del PRM y les comunicó temprano que al término del mandato se iría para su casa, dejando abierta la compuerta de las aspiraciones presidenciales en la estructura política.
Al expresar que es “un presidente tolerante y demócrata, pero que todo tiene un tope”, el gobernador advierte claramente que varios aspirantes de su partido, beneficiarios del “banderazo” que diera poco luego del triunfo en las urnas, desbordaban en el proselitismo interno y que, si no de “contentos”, se habían pasado de la guión y de lo que pautan la prudencia y la propia ley electoral.
Ahora, como corderitos o compañeritos “disciplinados”, todos a una dicen que acatan (y maña fuera que sea así, faltándole al presidente tres abriles con el bolígrafo de los decretos a mano) la “ruta” cuesta por el patrón del Estado, en el sentido de cero proselitismo a destiempo entre los funcionarios del PRM o, de lo contrario, deben dejar el cargo que ocupan en el gobierno.
Pero ¿tal vez no sabían los “presidenciables” del partido oficial que, con su adelanto, estaban violando el plazo que dice la ley para nacer con la promoción de las candidaturas y que, por demás, estaban desoyendo las advertencias hechas por la JCE al respecto?

Alegar ignorancia sería no se respete. Y más exclusivo es Paliza, el presidente del PRM, quien acoge el llamado-advertencia del presidente Abinader y le agrega, pero luego de, que: “es tiempo de manejar, no de promover candidaturas”.
Pero – ¡oh, Todopoderoso! – no vio antaño de que hablara el presidente que la secretaria militar de su partido y alcaldesa de Santo Domingo (donde hay muchas cosas por hacer y resolver) andaba por la frontera “chequeando” el pared (verja relajado), tarea que corresponde a la soldadesca del CEFROM y la supervisión y control superior al ministro de Defensa, al patrón del Ejército y, pequeño, al director de Migración, vicealmirante Lee Ballester.
Que conste que, aunque las dos aspirantes electas, vice y alcaldesa, no están al inteligencia de un decreto presidencial, además deben acogerse a los plazos que establece la ley electoral y les indica la prudencia.
Para muchos – y me incluyo –, el presidente Abinader el día que “abrió la compuerta” de las aspiraciones debió pedir que levantaran la mano los que preferían ir a una posición en el gobierno y entonces, pero solo entonces, proceder con los decretos, dejando exento de responsabilidades burocrático-oficiales a aquellos que se consideraran “presidenciables” y que, por demás, estuvieran en disposición de “jugársela” aspirando a articular un esquema de poder sin el apoyo de la “provisión” que, quiérase o no, de diversas maneras puede emanar del desempeño de una función pública importante.
Por demás – y se está a tiempo todavía –, el presidente Abinader expresó que quien quiera seguir activando su precandidatura (que siempre deberá ser bajo techo y sin ignorar los plazos que dice la ley) debe dejar el cargo.
Pero es sencillo, es cuestión de un decreto, y el presidente es el patrón de eso. Entonces, amigo presidente, no es asunto de discrecionalidad, sino de proceder. Por cierto, hasta podría ser una oportunidad de relanzar su gobierno u ofertar algunas caras nuevas en el tren estatal. ¡Y que no cunda el pánico!
encar-medios@hotmail.com
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