El autor es periodista. Reside en Santo Domingo
Para destacar la amplia inmigración dominicana de en EE.UU. leamos estas impresionantes estadísticas aportadas por el Centro de Investigación Pew (Pew Research Center) que figuran en un documento donado enviadoa por Mayor Padilla, presidente del Comité del Dominicano en el Extranjero.
“Ocho de cada diez dominicanos viven en el noreste de Estados Unidos. El 47% reside en Nueva York. El punto universitario corto por los dominicanos de 25 primaveras o mayores (17%) está sutilmente por encima de la media entre los hispanos (14%)”. ¡Impresionante!
Encima “la posibilidad se incrementa entre los dominicanos nacidos en EE.UU. (25%) en comparación con las demás etnias hispanas. En 2017 en Estados Unidos los inmigrantes quisqueyanos eran 1.8 millones de personas”.
Estos reportes nos llevan a precisar -sin alharacas que puedan ser calificadas como “aspavientos chovinistas”- que la diáspora dominicana en USA avanza. ¡Esa ingenuidad constituye un orgullo franquista que se agiganta cada día!
Retomo la conversación en la que participé -en medio de mis 17 días de recreo en Nueva York- con los colegas José Alduey Sierra, Fernando Aquino y Manuel Ruiz en la que abordamos el tema de los inmigrantes dominicanos en USA.
Alduey Sierra se refirió a la diplomacia estadounidense en República Dominicana. Y preguntó: ¿Pero y por qué EE.UU. duró tanto tiempo en designar a un embajador en nuestro país?
Aclaré que precisamente hacía poco más de un mes que había sido nombrada como nueva embajadora estadounidense en RD la señora Leah Francis Campos.
Aunque todavía no había llegado a Santo Domingo para dar inicio a su cargo, ya el elección era un hecho.
De acuerdo con lo informado a la prensa, “Leah Francis Campos encarna títulos tradicionales, como la religiosidad.
Habrá quienes digan que no importa. Yerran por el simple hecho de que esos títulos influirán en sus acciones y correspondencia con los intereses de la presente dependencia norteamericana”.
Tras más de cinco primaveras sin embajador de EE.UU. en República Dominicana, el elección de Leah Francis Campos, aunque parezca paradójico, podríamos concatenarlo con la inmigración dominicana en Norteamérica.
Mis colegas, al escuchar lo expuesto, manifestaron un pensamiento de popularidad y optimismo.
¿Es el inmigrante un estorbo social? Cualquiera hizo esa pregunta. Respondí: Los inmigrantes, sin importar el país donde se establezcan, contribuyen al exposición crematístico, turístico, cultural, social y total progreso.
Hay que resaltarlo hasta el cansancio: los inmigrantes dominicanos en Nueva York figuran en ese trascendental contexto.
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