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Santo Domingo.- La Operación Kraken expuso una de las redes criminales más sofisticadas integradas en el sistema logístico portuario de la República Dominicana, una estructura que había estado facilitando la exportación de cargamentos de drogas a Puerto Rico, Estados Unidos, Canadá y Europa desde 2015.
Según la investigación liderada por la Fiscalía Especializada Contra el Lavado de Activos, DNCD y la DEA, el comunidad operaba principalmente en las regiones oriente y sur. Grandes cargamentos de cocaína llegaban a través de zonas costeras remotas de Barahona y luego eran transportados por carretera hasta Boca Chica. Allí, la red contaba con empleados portuarios, personal de seguridad, transportistas y operadores de grúas y reparadores de contenedores que ayudaban a trasladar, esconder y cargar la droga en contenedores en el Puerto Multimodal de Caucedo.
La evidencia muestra que esta estructura brindaba “servicios logísticos” a otros grupos narcotraficantes, transportando cocaína sudamericana a través de una ruta caribeña ahora fuertemente militarizada por Estados Unidos. Los miembros utilizaron sus ganancias para comprar vehículos de riqueza, propiedades, granjas y negocios que sirvieron como apariencia para jabonar efectivo ilícito, incluidas inversiones vinculadas al comercio y el turismo.
Cómo funcionaba la red
Los documentos judiciales describen un sistema metódico que depende de la colaboración de personas internas en materia de seguridad y transporte portuaria. El personal de seguridad, con inspecciones relajadas, contrabandeaba drogas en sus propios vehículos. Se utilizaban camiones con compartimentos ocultos para escamotear los controles, a veces con la ayuda de operadores de máquinas de rayos X. Personas no autorizadas ingresaron al puerto escondidos en contenedores o camiones de carga, aprovechando áreas sin cámaras y coordinando recogidas con conductores cómplices.
Adentro del puerto, el contrabando era trasladado al “depósito vano”, conocido como “el desierto”, donde se guardaban los contenedores sin carga. Allí, los trabajadores introducían discretamente los medicamentos en contenedores seleccionados. La estructura además clonó los sellos de los contenedores, reemplazando los sellos originales con réplicas perfectas para evitar la detección. Una vez cargados en los barcos mediante RTG y grúas pórtico, los contenedores contaminados se enviaron a destinos como Puerto Rico, Miami, Nueva York, Halifax, Amberes y Rotterdam.






