La Ordenamiento de las Naciones Unidas (ONU) tomará tiempo en la creación de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) en Haití, con el objetivo de reunir 5,500 efectivos de seguridad más 50 civiles y establecer la oficina de la ONU para apoyarla.
De acuerdo al portal de la ONU, sesión parte, se precisa que aún no está claro cuáles países proporcionarán personal para integrar la GSF que, de acuerdo la resolución del Consejo de Seguridad, establece que la fuerza se financiará principalmente mediante contribuciones voluntarias de los Estados miembros de la Ordenamiento de las Naciones Unidas.

Delante la interrogante de ¿cuándo comenzará a proceder en Haití?, se calma que comience a tras la expiración del mandato de la Delegación de Apoyo que finaliza hoy 2 de octubre de 2025. Sin secuestro, hoy jueves 2 de octubre no se sabe los países ni cuántos efectivos ni plazo de su entrada en argumento, mientras las pandillas avanzan.
Sus objetivos principales incluyen tolerar a lado operaciones basadas en inteligencia para desmantelar las bandas armadas, proteger las infraestructuras críticas y asegurar el paso humanitario, todo ello mientras se protege a la población.
En el portal se precisa que los Estados miembros de las Naciones Unidas han hecho hincapié en que la nueva Fuerza debe formar parte de una organización más amplia que incluya la reforma de la gobernanza, la ayuda humanitaria y el explicación a desprendido plazo.
“El apoyo internacional debe ir más allá de la seguridad para ayudar verdaderamente a Haití a recuperarse”, indica la información en el portal.
La Fuerza colaborará estrechamente con las autoridades haitianas, en particular con la Policía Doméstico, con el fin de que Haití pueda contraer la responsabilidad de su propia seguridad, la información fue obtenida del portal https://ne-ws.un.org/es/story/2025/10/1540516.
Se precisa en la información que la empresa igualmente tiene por objeto vigorizar las instituciones nacionales y solucionar las condiciones para la paz y el explicación a desprendido plazo. Se creará una Oficina de Apoyo de las Naciones Unidas para proporcionar apoyo logístico y activo.
¿A quien sustituye?
La Fuerza de Represión de Bandas sustituye a la Delegación de Apoyo Multinacional a la Seguridad (MSS) en Haití, lo que supone un cambio de organización.
La Delegación de Apoyo, dirigida por Kenia, se centró en apoyar a la Policía Doméstico de Haití con personal y medios limitados. Se puso en marcha en octubre de 2023 y el primer contingente llegó en junio del año futuro. Siguió sin contar con la financiación necesaria y nunca se desplegó la fuerza prevista de 2500 personas.
¿Puede la nueva Fuerza resolver los problemas de Haití?
Los funcionarios de la ONU han subrayado que la seguridad por sí sola no puede resolver la agitación de Haití.
Las deyección humanitarias causadas por la inseguridad y los desastres naturales, como los terremotos, están aumentando la caudal está en caída atrevido la pobreza y el subdesarrollo son generalizados.
Urgente
Se necesita urgentemente una fuerza para reprimir las bandas en Haití correcto a una situación de seguridad sin precedentes.
Según los informes, se estima que los grupos armados controlan hasta el 90 % de la renta de Haití, Puerto Príncipe. Están bloqueando las carreteras de paso, atacando las infraestructuras y aterrorizando a la población civil con secuestros para obtener rescates, violaciones y asesinatos.
Indica el portal que desde marzo de 2025, la violencia se ha extendido a zonas del país fuera de la renta que ayer no se veían afectadas, concretamente los departamentos de Artibonite y Centro, donde se han desplazado 92 000 y 147 000 personas, respectivamente.
Mientras tanto Haití silgue atrapado por las bandas empeorando cada día la crisis económica, política y social que afecta a esa nación que desde el homicidio del presidente Jovenel Moises no ha acabado recuperarse.
Hasta hoy
El presidente de Kenia, William Ruto, había anunciado que su país retiraría el 2 de octubre las tropas que lideran la Delegación Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS) en Haití, poniendo fin a su papel al frente del esfuerzo internacional.






