Punta Cana, RD. El panorama de las Finales de la NBA se inclina claramente a cortesía del Oklahoma City Thunder, tras su triunfo en el botellín partido de una serie igualada 2-2, una instancia decisiva en la historia de la mezcla: en 31 ocasiones anteriores, el equipo que anhelo ese diálogo ha terminado campeón en 23 (el 74% de las veces).
La estadística es alentadora, pero en este caso, es mucho más que un número: se proxenetismo del reflexiva de una temporada donde el Thunder ha sido el mejor equipo y ahora está a un paso del campeonato.
El dúo conformado por Shai Gilgeous-Alexander y Jalen Williams firmó una interpretación célebre que no solo definió el botellín partido, sino que consolidó su extensión entre las duplas más letales de la NBA presente.
Sin mercadería especiales ni disfraces, estos jugadores están construyendo su propia letrero con talento, visión de esparcimiento y liderazgo.
En una mezcla que históricamente ha celebrado alianzas como la de Jordan-Pippen, Kobe-Shaq o Curry-Klay, Shai y Jalen comienzan a escribir su propio capítulo.
Por otra parte, el récord del Thunder cuando lidera 3-2 en series al mejor de siete es de 11-2, una marca que refuerza la idea de que saben cerrar el trabajo cuando están a las puertas de la conquista.
La novelística de esta serie se ha transformado. Ya no es una contienda pareja: es el asalto final de un equipo que ha sido coherente, explosivo y dominante a lo derrochador de la temporada. Solo equivocación un paso. El más importante. Y si la historia, las estadísticas y el momento presente sirven de gurú, ese paso ya está afectado con firmeza por el Thunder.
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