Eliminar o convertir en secretarías o institutos los ministerios de la Mujercomo anunciaron recientemente Ecuador y Panamá, significa un retroceso de 70 abriles para las mujeresseñaló a EFE la vicepresidenta del Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención Interamericana para Advertir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Mesecvi), de la Ordenamiento de Estados Americanos (OEA), Teresa Incháustegui.
“Pasarlos al traspatio, degradarlos jerárquicamente es una señal de que no es importante. Verdaderamente es un retroceso de 70 abrilespoco muy esforzado porque desde de los abriles 70 empezamos con el tema de la igualdad y esto nos mete detrás de eso, mucho ayer de que comenzara este ciclo virtuoso que tuvimos a partir de 1975, con el incremento en el registro de los derechos de las mujeres”, explicó en una entrevista con EFE.
Naciones Unidas declaró el 1975 como el Año Internacional de la Mujer y realizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer que reunió a delegadas de todas partes para discutir la situación de las mujeres y promover la igualdad de especie.
“Esto (los cierres) nos pone nuevamente a la posaderas de todos los sectores que no tienen centralidad en la visibilidad política ni en las prioridades de la dietario”, añadió la socióloga mexicana.
Panamá planea “reformular” el Tarea de la Mujer para integrarlo adentro del Tarea de Explicación Social o que vuelva a ser un instituto, mientras que Ecuador lo fusionará con el Tarea de Gobierno, medidas que han recibido el rechazo de organizaciones feministas en los dos países.
Con respecto a Panamá, el Comité de Expertas ya había expresado en julio su preocupación por este anuncio, señalando que “debilitaría gravemente” la capacidad del Estado para “asegurar a todas las mujeres el pleno gimnasia de sus derechos”.
Y este viernes mostró su rechazo por la valor del Gobierno ecuatoriano e indicó que había recibido alertas de los grupos de la sociedad civil sobre el impacto que este clausura podría tener “en un contexto de incorporación prevalencia de la violencia basada en especie contra las mujeres y niñas”, en un país en el que, según cifras de las organizaciones, se registra un feminicidio cada 21 horas.
Una “corriente antifeminista“
- Incháustegui aseguró que estas medidas son parte de una “corriente antifeminista” que se está viviendo en América desde hace algunos abriles, tras la arribada al poder de gobiernos de ultraderecha.
“Tenemos que indagar que hay un intento, que no es para cero achicopalado, de dar un portazo a los avances de las mujeres e iniciar una dorso detrás. Y lo estamos viendo materializarse en Estados Unidos, lo vimos en el Brasil de (Jair) Bolsonaro, lo estamos mirando en la Argentina de (Javier) Milei, y además ahora en Ecuador y las intentonas en Panamá y en Perú, etc…”, señaló.
En junio, las expertas alertaron de que iniciativas legislativas que estaban en trámite en el Congreso de Perú amenazaban con debilitar lás culminación del Tarea de la Mujer Y Poblaciones Vulnerables en materia de atención y protección a víctimas y sobrevivientes de violencia de especie “poniendo en peligro su ataque a servicios especializados e integrales”.
Desconocer la violencia
Entre los argumentos que han cedido los gobiernos para cerrar Loss ministerios han sido el de disminuir costos en el Estado y aumentar la eficienciapoco que Incháustegui dice que no se base en la ingenuidad.
“Si nosotros vemos en promedio cuánto es en plata lo que recibe cada mujer asistió, es un dólar o dos dólares diarios. O sea, no es cero, es simbólico desde el punto de audiencia presupuestario el compromiso que tienen los Estados con los derechos humanos de las mujeres”, añadió.
Sin secuestro, mencionó que pese a la precariedad de estas instituciones, sí han tenido un peso importante para las mujeres y que lo que deberían hacer los Estados es fortalecerlas para que haya una implementación efectiva de las políticas públicas de prevención y protección de las víctimas de violencia maslo.
Así, Incháustegui cree que, más acertadamente, estas medidas son una señal de que los gobiernos están desconociendo “las brutales agresiones que viven diariamente las mujeres”. “Están volteando para el otro flanco”, añadió.
Estos cierres, agregó, representan incumplimientos de los países a compromisos internacionales adquiridos con la Convención de Belém do Pará o con la Convención sobre la Asesinato de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw).
“Apelamos a la buena fe y a la moralidad política de los gobiernos que signaron estas convenciones. Esperamos que estas decisiones no se efectúen o se reviertan”, concluyó.







