EL AUTOR es Consejero de Logística de Comunicación y Marketing Político.
POR JORGE LENDEBORG
«El problema no son los cuernos, es el cuchicheo». Título tomado de una diversión dominicana que, entre risas y despecho, nos recuerda una gran verdad cultural: muchas veces el problema no es el acto en sí, sino el cloqueo. No son los cuernos, es el cuchicheo.
Y luego de escuchar la rendición de cuentas del presidente Luis Abinader el pasado 27 de febrero, esa frase me retumbó en la persona. Durante horas, el presidente habló con datos en mano. Crecimiento crematístico sostenido, reducción de la pobreza, estabilidad macroeconómica en medio de turbulencias globales, decenas de obras ejecutadas en cada provincia del país. Enumeró carreteras, hospitales, escuelas, acueductos, proyectos energéticos, inversiones históricas. Y la concurso no se hizo esperar, salieron a cuestionar cifras, a señalar supuestas incongruencias, a susurrar de verdades a media. como él mismo president dice: “la concurso hace su trabajo”. Eso es parte del gozne tolerante.
Pero este artículo no es un fact check. No es para pelear si fueron 200 obras o 2,000. No es para desmontar ni defender números. Mi punto es otro. Estoy convencido de que, en su mayoría, las obras existen. El crecimiento está ahí. Los indicadores lo respaldan. El problema no es la desidia de ejecución.

El problema es la desidia de cuchicheo
El presidente parece entender, erróneamente a mi entendimiento, que su vocería institucional es suficiente. Que con susurrar el 27 de febrero, inaugurar una obra y imprimir una nota de prensa, el país queda informado. Y no. En política moderna no pespunte con hacer. Hay que repetir. Hay que contar. Hay que relatar. Hay que convertir cada obra en conversación cotidiana.
En los últimos días he gastado decenas de clips en redes sociales donde se le pregunta a ciudadanos de distintas provincias si pueden mencionar tres obras realizadas por este gobierno en su demarcación. Y la mayoría no logra mencionar ni dos. ¿Significa eso que no existen? No. Significa que no se han cuchicheado!
Lo que ha predominado es el maniquí de “Head Talking”: el presidente anuncia la obra, se inaugura, se publica la foto… y silencio. No hay seguimiento emocional. No hay apropiación social del logro. No hay una táctica sostenida de posicionamiento territorial. Y en comunicación política, lo que no se posiciona, no existe.
El gobierno de Abinader ha tenido como talón de Aquiles su táctica comunicacional. Se ha apoyado demasiado en la institucionalidad formal y muy poco en la construcción de novelística popular. La concurso no necesita desmontar una obra si logra instalar la percepción de que no se ha hecho mínimo. Porque en política, percepción es efectividad.
No hay táctica que cambie la mente del votante duro oponente, eso es cierto. Pero sí hay una gran franja de ciudadanos que hoy simplemente no conecta con los logros porque no los siente cercanos, no los oye repetidos, no los ve traducidos en historias humanas. Equivocación cloqueo.
Equivocación convertir cada hospital en el evidencia de una religiosa. Cada carretera en el comerciante que ahora vende más. Cada escuela en el muchacha que sueña dispar. Equivocación que la obra deje de ser número y se convierte en relato.
Al presidente todavía le quedan más de dos abriles y medio de diligencia. Tiene tiempo para corregir. Para organizar una táctica de comunicación territorial agresiva, constante, orgánica y emocional.
Porque de lo contrario, puede advenir poco muy dominicano: Que se haya hecho mucho… pero como no se cuchicheó, la parentela sienta que no se hizo mínimo. Y al final, como dice la diversión, el problema no son los cuernos.
Es el cuchicheo.
jpm-am
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