Randy Santos
NUEVA YORK.- Un dominicano fue notorio del crimen de cuatro indigentes el 5 de octubre de 2019 en el morería chino, de Manhattan.
Randy Santos, de 31 primaveras, dijo en el tribunal que escuchó voces que lo instaban a «matar a 40 personas para excluir su propia vida».
El dominicano, que encara prisión perpetua, será sentenciado el 16 de abril de 2026.
Las víctimas son Chueen Kok, Anthony Manson, Florencio Moran y Nazario Vásquez Villegas, cuyas edades oscilaban entre los 39 y 83 primaveras. Otros hombres resultaron heridos en agresiones ocurridas horas y días ayer de los homicidios.
santosque asimismo era indigente, fue arrestado en octubre de 2019, poco posteriormente de los ataques, con una mostrador de metal ensangrentada en las manos, según la Fiscalía.
El caso generó un amplio debate sobre la protección de la población sin hogar en la ciudad, que en ese momento alcanzaba cifras récord.
Según relató la abogada de Auxilio Reglamentario, Marnie Zien, el hombre golpeó los cráneos de los indigentes con una mostrador de metal tras dejar de tomar medicamentos para la esquizofrenia y perder el control.
Zien explicó que para Randy las voces en su habitante «eran poco existente». «Necesitaba que las voces se callaran, necesitaba excluir su vida y no veía otra salida oportuno a la esquizofrenia», dijo.
El fiscal adjunto de distrito Alfred Peterson sostuvo que Santos era consciente de sus actos. «En las propias palabras del perceptible, él sabía que lo que estaba haciendo no era, cito, una buena movimiento», dijo Peterson.
«Dice que le teme a un héroe. La multitud de la comunidad va a venir a detenerlo. Él reconoce, y este es un punto esencia, que lo que hace va en contra de las creencias comunes de la comunidad», expresó Peterson en sus alegatos finales.
«Estas dos declaraciones ofrecen una visión elocuente de lo que el perceptible sabía sobre lo que hizo». Peterson se refería a una entrevista grabada que Santos sostuvo con un psiquiatra posteriormente de su arresto.
La defensa sostiene que Santos había sido diagnosticado con esquizofrenia y que actuó bajo un episodio psicótico, convencido de que debía matar a 40 personas o moriría él mismo.
Durante los alegatos finales, su abogado, Arnold Levine, argumentó que, aunque su cliente podía prever consecuencias legales, no tenía capacidad para distinguir moralmente el admisiblemente del mal oportuno a su enfermedad mental.
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