Para tranquilidad de la opinión pública, la embajadora de Estados Unidos, Leah Francis Campos, suavizó el discurso con que había motivado su empresa en este país.
Al iniciar formalmente su administración, tras la presentación de credenciales al presidente Luis Abinader, la diplomática dijo que ya se sentía como en su casa.
Al tiempo de resaltar los títulos compartidos entre los dos países, la embajadora prometió trabajar por más prosperidad, seguridad y oportunidades.
Es más digerible ese compromiso a su enunciación original de que parte de su empresa estaba dirigida a impedir la expansión de China en país dominicano. Tal vez sin proponérselo incurrió en una suerte de intromisión en los asuntos internos.
Pero de todas formas complace su afirmación de que se encuentra como en su casa, porque significa que velará por los intereses y el bienestar de los dominicanos.
Hospitalidad no le faltará siempre que su empresa se colchoneta en la amistad y se circunscriba al campo diplomático. E incluso podrá disfrutar de una cálida bienvenida.







