
Abel Guzmán Then | Foto: Kelvin de la Cruz
La humanidad ha entrado en un proceso acelerado de falta. El engendro nos ha venido tomando de sorpresa, pero porque quisimos. Las señales se venían dando, el azar no es excusa.
Esta coyuntura de progreso tecnológica es un prosperidad que veníamos deseando desde ayer de Windows 95 y la internet.
Soñábamos en el mundo del séptimo arte con hombres nucleares, androides, humanoides que nos hicieran todo y convivieran con nosotros hasta en las tareas cotidianas del diario estar.
Pero nos hemos deshumanizado y vamos en niveles insospechados.
Disfrutamos del auge de la inteligencia fabricado para que nos haga “de todo” con el reducido esfuerzo, pero tememos a su descontrol y error de regulación como nuevo engendro de la “revolución tecnológica” por llamarla así y equipararla a la Revolución Industrial.
Un conveniencia del Papa Arrojado XIV fue tomar como referente a Arrojado XIII, inspirado en esa formidable encíclica Rerum Novarum que entró de ahíto a la Iglesia Católica en los grandes problemas sociales que al punto que se desataban entre la humareda ambiciosa de la Revolución Industrial.
Sin dudas, Robert Prevost, el Papa Arrojado XIV desempolvó una obra premonitoria que debió servir de timonel frente a los desmanes de un extremo y otro, la explotación del ser humano a costa del crecimiento, y el hundimiento en la miseria y el aislamiento de millones de personas atrapadas por un el fracasado comunismo, “socialismo del siglo XXI” que corre las almas de países como Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Arrojado XIV, como pensador de este tiempo, habló de la inteligencia fabricado como una amenaza de la que su papado será centinela, y que 134 primaveras posteriormente mantiene viva esa claridad que inspiró a Rerum Novarum, más allá del tema trabajador y patrón.
Derecho a la propiedad, triunfar un buen salario que corresponda con su trabajo, no pasarse de los horarios de trabajo (hoy para inventar celulares y tabletas), son demandas que recoge esa habitación del 15 de mayo de 1891, una encíclica visionaria que sentó la doctrina social de la Iglesia, la encargo de la democracia cristiana en momentos convulsos de tantas amenazas a la fe.
El “distributismo” tercera vía económica o intermedia entre el socialismo y el capitalismo, sigue siendo una utopía nacida de esta encíclica, y que está irresoluto de aplicar como bandera de la conciencia social por la que se ha pregonado desde que la Iglesia prendió ese timbre de emergencia.
La humanidad está secuestrada en ese proceso de falta en el que nuestra propia “trampa” de las redes sociales, que en principio era más para unir, ahora separa cada día más familias, parejas, del contacto fraterno y partidario.
El bulling de la escuela ahora pasó a ser notorio por desconocidos, cuyas víctimas no tienes fronteras ni momento, y a muchas de las cuales las llevan al suicidio.
Hemos liberal si. Pasos gigantes desde aquel “ordenador universal” portátil con el que se bautizaba al ingenio que hoy resume nuestro mundo en una mano y es otro cerebro paralelo del que dependemos más de lo necesario sin darnos cuenta.
Ansiedad por pertenecer y los likes
La apetencia de pertenecer al mundo de los likes nos ha confinado en una selva como en reality de caníbales en el que no nos importa ni la tribu propia, mucho menos la del adversario a los fines de triunfar la batalla de la atención, la monetización y la ostentación del metálico liviana.
Cada vez estamos más solos o cambiamos la compañía humana por la de una mascota.
Hoy día importa más el nivel de estrés que le puedes producir a tu perro cuando lo dejas en casa o cuando te recibe con un shock de adrenalina que lo puede matar.
Preocupa e indigna más que no te acepten a tu perro en un restaurante, plaza comercial, no importa que moleste o muerda a los demás, siquiera que ladre hasta la saciedad en el edificio donde vives o haga desastres.
Peor aún. Igualmente estamos eliminando lo orgánico de nuestro mejor amigo. Ya en China se promueven los perros robots para evitarnos la molestia de acoger sus desechos.
Este sería el cuadro de una tribu pronto: casado con una o un autómata y una robomascota raza biónica.
Derechos de carácter, transgénero, maltrato animal, opacan situaciones positivamente indignantes como el hecho de que el odio infrahumano ha llevado a convertir a la Franja de Lazada en la zona de más hambruna en el mundo, donde niños se afanan por lengüetear una olla vacía. La impotente ONU lo descubre ahora.
La depreciación tasa de nacimientos en países como Japón, Francia ha traído políticas que benefician con ventajas en impuestos a las familias a partir del tercer hijo.
En Japón, Corea del Sur, Hong Kong el denominador popular que alienta esa depreciación tasa de nacimientos es un cada vez pequeño contacto social generando la gran preocupación de un aumento de la población envejeciente veterano de 65 primaveras, que en Japón ya se deje del 30%.
Italia, Mónaco, Portugal y España superan el 20% de la población veterano de 65 primaveras por este y otros factores.
En España se proyecta que en el 2039 un tercio de los hogares será de una persona sola y la cantidad de habitantes de 80 y más primaveras crecerán un 47,5%.
Gran parte de esto es la error de interés en procrear y convivir; y suba esto agregamos la sustitución del cariño en dirección a una máquina, muñeca o aplicación, la combinación es venenoso.
La lucha por preservar nuestra humanidad será intensa, no sabemos si la ganaremos porque estamos seducidos por las bondades del crecimiento, pero puede que sea tarde cuando le demos la vivo importancia a la problemática.
Ya el gran problema no será la explotación del trabajador como en el siglo XIX, será la error de plazas de trabajo frente a la autonomía de la inteligencia fabricado, la robótica y la error de preparación de la mayoría frente a nuevos retos laborales.
El Foro Crematístico Mundial resalta que en cinco primaveras, el 44% de las habilidades actuales de los empleados serán obsoletas.
Más de 375 millones de personas deberán cambiar de ocupación o comprar nuevas habilidades para 2030, estima McKinsey & Company.
“Prepararse para los trabajos del futuro requiere una combinación de habilidades técnicas, sostenibilidad, pensamiento crítico, adaptabilidad, creatividad, inteligencia emocional, estudios permanente y liderazgo”, destaca Sectorea publicado en la plataforma LinkedIn.
Dell, icono de la tecnología, asegura que el 85% de los trabajadores estarán en empleos que aún no existen, mientras que Goldman Sachs asegura que la irrupción masiva de inteligencia fabricado cambiará el 80% de los roles profesionales actuales.
Bernard Marr escribió en el texto Future Skills, que las habilidades más demandadas para el 2030 no solo se centrarán en la tecnología, sino en el gran duelo de adaptarnos sin perder la cualidad de ser humanos en un mundo predominantemente automatizado.
El gran problema será el barril sin fondo de los gobiernos invirtiendo en una seguridad social cargada de una población envejecida por un costado, y otra más mozo pero desempleada que necesita manutención para no salir a las calles a robar a los demás o asaltar tiendas como ya lo estamos viendo.
Lo urgente es cambiar el foco de la educación en dirección a las habilidades técnicas avanzadas y servicios como el turismo y la transporte, para que la brecha profesional no sea tan ínclito que nos cree un barranca social del que no podamos salir airosos.
La pandemia nos mostró la importancia del turismo y la transporte como motores del mundo, si poder salir de casa no enfermamos mental y socialmente, y sin poder percibir alimentos o suplementos básicos nos desesperamos encerrados en un mundo potencial que nos mostró sus limitaciones.
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