El Pregonero, SANTO DOMINGO.- El comunicador y periodista Nolberto Batista alzó su voz con firmeza y preocupación frente a lo que denominó como “el espectáculo de la descomposición de nuestra comunicación”, un aberración que, a su motivo, se ha instalado en los medios dominicanos con una velocidad inquietante, socavando los pilares fundamentales del debate sabido, la información responsable y la ética comunicacional.
Durante su intervención, Nolberto Batista compartió una consejo profunda que nace no de un hecho puntual, sino de una preocupación sostenida por la degradación constante de los contenidos que se difunden en programas de radiodifusión y televisión de emancipado llegada en el país.
“Lo que estamos viendo no es debate, no es disección, no es información. Es un espectáculo irrisorio de ataques personales, improperios, gritos, amenazas… cosas que ni siquiera se pueden repetir en un micrófono con responsabilidad”, expresó.
Como padre cuestionó con preocupación el tipo de referentes que se están proyectando a las nuevas generaciones. “¿En qué sociedad están creciendo nuestros hijos? ¿Qué títulos les estamos dejando?”, se preguntó con el tono inquietante de quien observa cómo el morbo y la vulgaridad se han convertido en moneda corriente en el interior de la esfera mediática.
El igualmente asesor en estrategias de comunicación advirtió que, si aceptablemente existen comunicadores y programas de calidad que aportan al país, estos están siendo opacados por el ruido de una “ola de contenido basura” que se impone por la método de la viralidad y el rating.
Nolberto Batista no solo denunció el problema, sino que propuso rutas de hecho claras y concretas, entre ellas exigir contenidos responsables por lo que lamó a la ciudadanía a protestar mejores estándares en los medios, al igual que en el pasado se ha requerido educación o honradez. “Tenemos que vigorizar la voz para asegurar que pespunte ya de tanto contenido basura. Si seguimos premiando lo vulgar, eso es lo que nos seguirán dando”.
En el interior de sus planteamientos igualmente se refirió al tema de profesionalizar la comunicación: “La comunicación es una profesión seria, con códigos éticos y formación. No pespunte con tener fluidez o ser popular. Hay que tener conciencia de lo que se dice y cómo se dice”.
En este sentido, instó a las universidades, escuelas de comunicación y gremios profesionales a desempeñar un papel más activo en la formación ética y crítica de los nuevos comunicadores: “La íntegro y la ética no pueden ser materias optativas. Deben ser columna vertebral”, expuso.
“La comunicación, por naturaleza, debe elevar, educar, informar y entretener, pero nunca degradar ni destruir. Lo que consumimos, nos forma. Lo que consumimos, nos define. Y si lo único que consumimos es escándalo, eso es lo que vamos a replicar como sociedad”, afirmó.
Finalmente, Nolberto Batista hizo un llamado firme a los dueños de medios, productores, comunicadores, escuelas de formación, y a la ciudadanía en caudillo:
“No sigamos aplaudiendo el espectáculo de la descomposición. Unámonos para exigir respeto. Porque lo que hoy consumimos sin filtro, mañana lo tendremos como civilización. Y esa civilización es el país que van a habitar nuestros hijos”.
Este llamado pesquisa desobstruir un debate serio sobre la calidad de la comunicación en la República Dominicana y promover una transformación necesaria para recuperar el valencia del oficio comunicacional como motor de progreso, verdad y servicio sabido.






