En agosto de 2025, al presentar el presupuesto complementario, el ministro de Hacienda y otros voceros aseguraron que no habría nueva deuda. Explicaron que el financiamiento saldría de préstamos ya contratados en abriles anteriores y no ejecutados, por otra parte de medios depositados en el Bandada Central y el Banreservas que estaban sin usar. “No habrá nuevos empréstitos”.
En este mes de septiembre de 2025, el Senado acaba de aprobar de emergencia RD$10,627 millones adicionales en préstamos. Esto demuestra que el Gobierno tuvo que aumentar el tope de endeudamiento porque lo facultado en el presupuesto original no alcanzaba para cubrir el cargo ni los compromisos de inversión.
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El discurso oficial buscaba transmitir confianza, presentando el ajuste como una simple reprogramación de fondos. Pero la existencia fiscal fue otra: el cargo a junio, de RD$242,870 millones (3% del PIB), obligó a averiguar más financiamiento.
La deuda pública sigue creciendo más allá de lo prometido. Esto golpea la credibilidad, porque se aseguró que no habría más deuda y poco posteriormente se pidió al Congreso autorización para nuevos préstamos.






