Recientemente me preguntaron: “Doctora¿debo preocuparme si mi hijo se ensaña con todos los animalitos que encuentra a su paso? ¿Eso significa que será un adulto violento?”. Y mi respuesta fue rotunda: “Definitivamente, eso es violencia. No es común que un caprichoso sea agresivo con los animales”.
Por lo caudillo, los niños juegan con los animales no peligrosos y se llevan acertadamente. A algunos no les gusta acercarse, porque tienen miedo, pero a la mayoría les encantan los animales. Sin bloqueo, si en esa relación responden con osadía, eso palabra de que tienen un problema.
La osadía es formal. Puede ser adicionalmente un tema de personalidad, por lo que hay que llevarlo urgentemente a un buen terapeuta inmaduro. Esa ademán no es común.
Si los padres o cualquier persona ven a un caprichoso aprovecharse de un animal o golpearlo, inmediatamente deben pararlo, buscarle ayuda y evaluar su conducta. Por ejemplo, mi sugerencia es que los padres traten de comprobar si hace ese tipo de cosas con otros niños o personas, en caudillo, empezando por casa.
Es importante conocer si el caprichoso está viviendo en un concurrencia donde ve a diario cómo la clan se golpea o se maltrata. Porque, reitero, no es común que esto pase. Si sucede, obedece a algún número que lo está provocando… y hay que pararlo inmediatamente.
Primero, no se puede permitir que los niños abusen de los animales. Si no hacemos nadie, si no mostramos desaprobación en presencia de ese hecho violentole estamos dando permiso para ser agresivos y maltratar a otras personas y seres vivos.
Es una conducta que debe ser analizada profundamente. Ese caprichoso, de alguna guisa, está teniendo serios problemas con su autodominio. O sea, hay que tomarlo en cuenta y ponerlo inmediatamente bajo terapia. Esto incluye evaluar si esa conducta todavía se refleja en otros sitios y de otra guisa.
O sea que, por merced, si esto ocurre hoy en su entorno, no demore en soportar a su hijo a un buen terapeuta de niños.





