Haivanjoe Ng Cortiñas.
SANTO DOMINGO.- El economista Haivanjoe Ng Cortiñas vaticinó este lunes que el 2026 marcará un punto de inflexión en la dinámica fiscal y financiera de la República Dominicana, adecuado a que será el año en que el servicio de la deuda alcanzará su veterano presión, desplazando el debate desde el stock -cuánto se debe- con destino a el flujo -cómo y cuándo se paga-.
Dijo que el próximo año el servicio de la deuda, que sin bloqueo asegura se mantiene en niveles manejables, pondrá a prueba la solvencia fiscal, el mercado financiero interno y la estabilidad cambiaria, convirtiéndose en el punto de veterano exigencia del ciclo inmediato.
Pronosticó que en 2026 el servicio de la deuda externa ascenderá a US$5,847 millones, el nivel más elevado del período cercano, monto impulsado por una amortización excepcionalmente incorporación, asociada al vencimiento de bonos colocados en la última división, a lo que se suman intereses cercanos a los US$3,000 millones.
“Este masa de pagos implica una demanda significativa de dólares por parte del propio Estado, concentrada en determinados meses, lo que puede suscitar tensiones temporales en el mercado cambiario. Aunque la crematística dominicana cuenta con fuentes estructurales de divisas —turismo, remesas e inversión extranjera—, estos flujos no siempre coinciden con los picos de vencimientos del sector sabido”, sostuvo.
Añade que, en ese contexto, el Resultado Neto de las Operaciones de Mercado Cambiario (REMA) se convierte en un indicador secreto para monitorear presiones de corto plazo, especialmente en un entorno donde el peso dominicano ya mostró una depreciación de 4.2 % en 2025, con el dólar rondando los RD$64.
Ng Cortiñas precisa que la presión no proviene solo del extranjero, señalando que en 2026 el servicio de la deuda interna del Gobierno Central alcanzará rodeando de RD$231 mil millones, reflejando un brinco seco en las amortizaciones y un nivel elevado de intereses.
“Un componente central de esta carga es el Plan de Recapitalización del Parcialidad Central, cuyo costo cuasi-fiscal aportará cerca de RD$39,500 millones al pago corriente. Este factor introduce una rigidez adicional al presupuesto y limita el ganancia para reasignar posibles con destino a inversión pública o pago social”, agregó.
Manifestó que el resultado es una estructura fiscal cada vez más condicionada por compromisos financieros previamente adquiridos. El saldo total del sector sabido no financiero se sitúa en US$61,616.9 millones.
Expresa que para el año venidero el suscripción de intereses -externos e internos- absorberá rodeando del 24 % de los ingresos corrientes del Gobierno y más del 20 % del pago sabido total. Esta proporción confirma que los intereses se han convertido en el componente más inflexible del presupuesto, reduciendo de forma significativa el espacio de maniobra fiscal.
“Para cubrir estos compromisos, el Estado deberá acogerse a nuevas colocaciones de deuda, que superan los RD$401 mil millones, profundizando una dinámica de refinanciamiento: más deuda para retribuir deuda. Aunque esta ejercicio no es inusual en economías emergentes, incrementa la exposición a choques externos, cambios en las condiciones financieras internacionales y episodios de volatilidad cambiaria”, adujo.
de-soy
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