
Haivanjoe NG Cortiñas Foto: Alexis Polanco
El economista Haivanjoe Ng Cortiñas vaticinó este lunes que el 2026 marcará un punto de inflexión en la dinámica fiscal y financiera de la República Dominicana, correcto a que será el año en que el servicio de la deuda alcanzará su veterano presión, desplazando el debate desde el stock -cuánto se debe- en dirección a el flujo -cómo y cuándo se paga-.
Dijo que el próximo año el servicio de la deuda, que sin retención asegura se mantiene en niveles manejables, pondrá a prueba la solvencia fiscal, el mercado financiero interno y la estabilidad cambiaria, convirtiéndose en el punto de veterano exigencia del ciclo inmediato.
Pronosticó que en 2026 el servicio de la deuda externa ascenderá a US$5,847 millones, el nivel más elevado del período cercano, monto impulsado por una amortización excepcionalmente ingreso, asociada al vencimiento de bonos colocados en la última división, a lo que se suman intereses cercanos a los US$3,000 millones.
“Este prominencia de pagos implica una demanda significativa de dólares por parte del propio Estado, concentrada en determinados meses, lo que puede producir tensiones temporales en el mercado cambiario. Aunque la riqueza dominicana cuenta con fuentes estructurales de divisas —turismo, remesas e inversión extranjera—, estos flujos no siempre coinciden con los picos de vencimientos del sector notorio”, sostuvo el economista.
Añade que, en ese contexto, el Resultado Neto de las Operaciones de Mercado Cambiario (REMA) se convierte en un indicador esencia para monitorear presiones de corto plazo, especialmente en un entorno donde el peso dominicano ya mostró una depreciación de 4.2 % en 2025, con el dólar rondando los RD$64.
Ng Cortiñas precisa que la presión no proviene solo del extranjero, señalando que en 2026 el servicio de la deuda interna del Gobierno Central alcanzará en torno a de RD$231 mil millones, reflejando un brinco escarpado en las amortizaciones y un nivel elevado de intereses.
“Un componente central de esta carga es el Plan de Recapitalización del Sotabanco Central, cuyo costo cuasi-fiscal aportará cerca de RD$39,500 millones al pago corriente. Este dato introduce una rigidez adicional al presupuesto y limita el ganancia para reasignar capital en dirección a inversión pública o pago social”, agregó.
Manifestó que el resultado es una estructura fiscal cada vez más condicionada por compromisos financieros previamente adquiridos. El saldo total del sector notorio no financiero se sitúa en US$61,616.9 millones.
Expresa que para el año venidero el plazo de intereses -externos e internos- absorberá en torno a del 24 % de los ingresos corrientes del Gobierno y más del 20 % del pago notorio total. Esta proporción confirma que los intereses se han convertido en el componente más inflexible del presupuesto, reduciendo de forma significativa el espacio de maniobra fiscal.
“Para cubrir estos compromisos, el Estado deberá apelar a nuevas colocaciones de deuda, que superan los RD$401 mil millones, profundizando una dinámica de refinanciamiento: más deuda para sufragar deuda. Aunque esta praxis no es inusual en economías emergentes, incrementa la exposición a choques externos, cambios en las condiciones financieras internacionales y episodios de volatilidad cambiaria”, adujo.
Haivanjoe Ng Cortiñas afirma que la República Dominicana no enfrenta un problema de solvencia ni una crisis de deuda, apuntando en ese orden que con una deuda del Gobierno Central cercana al 48 % del PIB, el nivel sigue siendo manejable.
Sin retención, dijo que el 2026 será el año de veterano estrés financiero del ciclo inmediato, correcto a la concentración de pagos, el peso de los intereses y la sensibilidad del mercado cambiario.
“La diferencia entre un ajuste organizado y un episodio de tensión innecesaria estará en la anticipación, la coordinación entre la política fiscal y monetaria y una gobierno activa del calendario de deuda. La ventana para interpretar aún está abierta, pero 2026 no dejará mucho ganancia para la improvisación”, finalizó.







