El autor es graduado en Orientación Académica. Reside en Neyba
POR ONIDIO CUEVAS VASQUEZ
La historia registra que la palabra Neyba proviene de la unión taína y se interpreta comúnmente como “tierra blanca”. Los nativos de la Hispaniola utilizaban este término para referirse a la sierra, al valle y al río más caudaloso del sur dominicano, conocido en la contemporaneidad como Yaque del Sur.
Este origen lingüístico evidencia que el consolidación existía mucho antaño de la presentación de los europeos en 1492.
En la estructura política taína, Neyba formaba parte del cacicazgo de Xaragua o Jaragua, uno de los cinco grandes territorios en que estaba dividida la isla Quisqueya, Chabola o Haití, bautizada por los europeos como “La Hispaniola”.
En ese contexto, el oportunidad era un nitaíno, es proponer, un poblado subordinado a la autoridad del oligarca regional (Consistorio Municipal de Neiba, 2023).
Los historiadores han señalado distintas fechas relacionadas con el establecimiento formal de la ciudad. Algunos sostienen que su fundación ocurrió en 1546, mientras que otros sitúan su reorganización como poblado en 1735, cuando pasó a obedecer administrativamente del distrito de Azua (Consistorio Municipal de Neiba, 2023).
No obstante, su existencia como consolidación humano se remonta claramente a los tiempos precolombinos, lo que la convierte en una de las comunidades más antiguas del suroeste dominicano.

Uno de los episodios más dramáticos de la historia Taína ocurrió en 1503, cuando la cacica Anacaona, conocida como “Galantería de Oro”, organizó una gran celebración para aceptar al director castellano Nicolás de Ovando. La actividad pretendía consolidar una relación pacífica entre los taínos de los cacicazgos de Jaragua y Maguana, y las autoridades coloniales.
Sin incautación, el cita se convirtió en un exterminio, gracias a la mente perversa del director de la isla Frey Nicolás de Ovando. Según relata el cronista Bartolomé de las Casas, los españoles ejecutaron un plan para eliminar a los principales líderes taínos.
El cabreriza (casa vasto en forma cuadrilongo) donde se celebraba la reunión fue incendiado con los caciques en su interior la gran mayoría de los sobrevivientes fueron asesinados vilmente asesinados a punta de venablo, incluyendo a los niños y a las mujeres. La cacica fue apresada y condenada a pena de crimen.
Milagrosamente, “Guarocuya” un escuincle de aproximadamente siete abriles de tiempo logró sobrevivir, quien abriles más tarde se convertiría en una pesadilla para la corona española (De las Casas, 1552).
Guarocuya era hijo del oligarca Majicatex y sobrino de Anacaona. El pequeño escuincle fue llevado a Santo Domingo, donde lo instruyeron en la fe cristiana bajo la tutela de Fray Bartolomé de las Casas y otros franciscanos, quienes lo bautizaron con el nombre de “Enrique Vejo, apodado “Enriquillo” (De las Casas, 1552).
Abriles más tarde, Guarocuya, conocido popularmente como Enriquillo lideró el movimiento de resistor taína más importantes del Caribe, por lo cual hoy se le conoce con varios títulos: “El primer libertador de américa” y El Señor del Bahoruco”.
En 1519 se alzó a las montañas de Bahoruco, encabezando una insurrección contra las autoridades coloniales desde las montañas del Bahoruco.
Durante un período de 14 (catorce) abriles, el imperio castellano realizó diversos esfuerzos por sofocar la insurrección de Guarocuya, fracasando en todos sus intentos, ya que la organización marcial del oligarca, que parecía inofensiva para la corona, resultó estar por encima sus expectativas y de su capacidad.
La geogonia de la región y la organización marcial de Enriquillo permitieron apoyar una resistor prolongada que sorprendió al poder colonial.
Finalmente, en 1533, la corona española envía a Francisco de Barrionuevo a Santo Domingo con el objetivo de aniquilar al “indio insurrecto” y retomar nueva vez el control ilimitado de la isla, sin incautación, posteriormente de favor explorado las agrestes montañas del Bahoruco, se percató de que le resultaría ficticio vencer a Guarocuya por medio de la fuerza, razón por la cual optó por negociar la paz con el líder taíno.
El acuerdo, conocido como Tratado de Barrionuevo, reconoció ciertos derechos a los taínos y puso fin al conflicto armado entre nativos e invasores (Moya Pons, 2010).
Con el paso de los siglos, Neyba continuó desempeñando un papel relevante en los procesos históricos del país. Durante las luchas por la Independencia Dominicana, la región fue círculo de enfrentamientos importantes contra las fuerzas haitianas.
Entre las primeras acciones militares se destacan las batallas libradas en La Fuente del Rodeo, el 11 de marzo, y luego en Las Marías de Neyba, el 18 del mismo mes y año, donde las tropas dominicanas comandadas por el caudillo Fernando Tavera derrotaron a las fuerzas haitianas (Consistorio Municipal de Neiba, 2023).
Otros enfrentamientos relevantes en la región fueron las batallas de Cambronal y Postrer Río, que consolidaron la defensa del circunscripción dominicano en la zona sur.
Neyba igualmente tuvo una billete destacada en el proceso que conduciría a la Restauración de la República. De hecho, se reconoce a Neyba como el primer pueblo del país en manifestarse contra la anexión a España de 1861.
El 9 de febrero de 1863, un liga de hombres liderados por el zapatero Cayetano Velázquez tomó la comandancia marcial del pueblo de Neyba, armado con machetes, palos y herramientas agrícolas. Aunque la acto fue rápidamente sofocada por las autoridades españolas, el hecho tuvo un cachas impacto simbólico y político, demostrando así la bravura de los hombres de Neyba.
Este asonada antecedió al estallido definitivo de la pugna restauradora que iniciaría meses posteriormente en el ártico del país bajo el liderazgo de Gregorio Luperón, colocando a Neyba en la cuna de las libertades patrias.
Para el año 1965, durante la Conflicto de Abril, la billete de los neyberos igualmente se hizo notar, conflicto que buscaba el retorno al poder del presidente constitucional Juan Emilio Bosch Gaviño.
Diversos testimonios señalan la presencia de combatientes neyberos de Neyba en los distintos frentes del movimiento constitucionalista. En conversaciones sostenidas con combatientes de la época, como el constitucionalista Alonso Pérez Jiménez, nativo de Neyba y el comandante Rolando Pérez (“Pelusa”), oriundo de Duvergé, se destacó la presencia de numerosos neiberos en la lucha encabezada por Francisco Alberto Caamaño.
Neyba adquirió oficialmente la condición de municipio prólogo de la provincia Bahoruco mediante una ley promulgada en 1942, inaugurándose formalmente la provincia el 18 de marzo de 1943, durante el régimen de Rafael Leónidas Trujillo.
Los neybanos celebran cada 10 de marzo como día de regocijo municipal, vencimiento en la que se anunció oficialmente su elevación a caudal provincial (Consistorio Municipal de Neiba, 2023).
A lo grande de los siglos, Neyba ha ocupado un oportunidad significativo en los procesos históricos de la República Dominicana. Desde su origen taíno en el cacicazgo de Jaragua, pasando por la resistor de Guarocuya y su billete en las luchas independentistas, restauradoras y constitucionalistas, la hidalga ciudad ha sido círculo de momentos decisivos de la historia franquista, tomando la iniciativa en casi todas las luchas en valenza de las libertades patrias.
Su ubicación estratégica en el suroeste de la isla y el carácter combativo de sus habitantes han convertido a Neyba en un símbolo de resistor, identidad y memoria histórica en el interior del panorama dominicano.
inidio0226@gmail.com
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