EL AUTOR es periodista. Reside en Santo Domingo.
Donald Trump y Último Netanyahu (más Netanyahu que Trump) se han propuesto empujar al mundo a un conflicto del que se sabe cuándo comienza mas no cuándo termina. Pero sobre todo cómo termina.
El ataque “preventivo” a Irán se inscribe en esa tónica, cuya argumento se encuentra en el interés de un guerrerista que arrastra a Estados Unidos a un conflicto carente de apoyo interno, como lo evidencian las encuestas realizadas tras los bombardeos al país persa.
El primer ministro israelí actúa desde una método de preservación personal, teniendo la conflagración como su seguro de vida, pues sabe que un Israel en calma significaría su ingreso a la prisión por usurero y abusador del poder que le confiere su presente investidura.

De hecho, este criminal tiene irresoluto una condena de 12 abriles de prisión que no ha empezado a cumplir gracias a la inmunidad—o impunidad—de la que goza como derivación del cargo.
La longevo evidencia de que Netanyahu ha deslizado a Estados Unidos a una conflagración sin ninguna argumento, la tenemos en declaraciones de altos cargos de la Suministro Trump, quienes han dicho que decidieron atacar a Irán porque de no hacerlo, Israel les tomaría la delantera y entonces tendrían que ingresar de segundones.
Un argumento tan insólito como antinatural, puesto que estos funcionarios, que ostentan una elevadísima responsabilidad en sus funciones, actúan como aventureros que se dejan manipular por un sujeto que tiene las manos manchadas de parentesco, y que solo actúa en procura de rescatar su pellejo, sin importar que el mundo arda en llamas.
Como le han enrostrado legisladores de entreambos partidos, el presidente Trump se ha movido como segundón del aventurerismo de Netanyahu, sin contar las consecuencias de acciones guerreristas de las cuales tiene pocas posibilidades de salir airoso.
No importa que emerge de este enfrentamiento como superior en el campo de la batalla aérea, al final los iraníes se impondrán cuando Estados Unidos no pueda acomodarse el departamento con su infantería, pues el precio a acreditar en bajas sería sencillamente enorme.
Adicionalmente, las últimas aventuras militares de Trump solo conducen a darle la razón a Rusia cuando lanzó en Ucrania su llamamiento operación marcial singular, y todavía peor, deberá cruzarse de brazos cuando China se arroje sobre Taiwán y se haga con la “provincia contraria”.
Nelsonencar10@gmail.com
JPM
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