Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Uno de los hombres más serios e inteligentes que conozco y aprecio dice y recomienda ponerse los calzoncillos al revés en días raros como este viernes 13.
Los dominicanos atribuimos a los vecinos del oeste comportarse envueltos en prácticas esotéricas e inconvenientes, como si nosotros no fuésemos además cabalosos. Hace un tiempo leí que en Dajabón creyentes en misterios africanos llevaron a unos brujos haitianos para motivar la intervención de algún espíritu o luá en el conflicto fronterizo.
Algunos ríen, pero preferí pedir. Mis hijos me relajan porque digo que no creo en brujas, pero ¡de que vuelan, vuelan! Siquiera creo que gatos prietos que crucen delante de uno sean algún ruin signo de que poco malo ocurrirá, pero con felina deformidad me sube un sacudida por el espinazo si diviso un prieto descendiente del mau egipcio.
Sobrevenir por debajo de una escalera siquiera me inquieta, pero por prudencia estimo mejor no hacerlo. ¿Y qué del original descubridor, Almirante de la Mar Océana? La más querida hermana del constructor del faro murió fulminada por un infarto el día de su inauguración.
Mezclar poco tan inocuo como un nombre con supersticiones es irracional, pero ¿para qué tentar al destino? Eso de que los palomares o cumplir conchas alejan la prosperidad seguramente es otro disparate, pero sé de personas cuya suerte cambió (¡para adecuadamente!) al atender esa insensatez.
Siquiera quiero creer, este viernes 13, que el vudú pueda azarar a todo un pueblo, pero si uno mira en dirección a el oeste… ¡Ay papá! Mejor creer sólo en Jehová.
La publicación ¡Zafa! apareció primero en El Día.





