Paradójicamente, el 8 de marzo de 2026 que celebra Día Internacional de la Mujer para recapacitar las luchas y los avances en sus derechos, contrasta con el intranquilizante el incremento de los feminicidios en un 200 % en relación con el 2025 y con 18 mujeres muertas en manos de sus parejas en los últimos 2 meses.
Creíamos que estábamos superando la desatino de los feminicidios, pero no, han vuelto a crecer como la mala cizaña dejando pena y dolor en las familias afectadas y a decenas niños y niñas huérfanos que muchas veces se convierten en muertos en vida por la vulnerabilidad que implica una vida marcada por la violencia y la desamparo.
Parece que la persistencia de los casos de feminicidios se puede asociar a debilidades en los procesos vinculados a la denuncia. Según el Observatorio Dominicano y Funglode, en la última plazo se denunciaron, en promedio, 73,887 casos de violencia contra mujeres por año, pero sólo se emitieron 21,501 órdenes de protección.
Equitativamente, como tema de la celebración del 8 de marzo, este año ONUMUJERES propone reflexionar sobre el tema mujer, derecho, imparcialidad y influencia, señalando los escollos para el acercamiento auténtico de la imparcialidad en el caso de las mujeres, entre ellos la saturación o presión de los sistemas de justicias y la revictimización.
Y hablando injusticias, la abandono de una medida de protección puede incrementar los riesgos para las mujeres que denuncian violencia. Para que sea efectiva la imparcialidad para una mujer abusada ésta tiene que aplicarse de forma oportuna y con celeridad. ONUMUJERES plantea que cuando la imparcialidad rotura, las mujeres lo pagan. Lamentablemente, a veces lo pagan con la asesinato.
La asesinato de una mujer por feminicidio habiendo denunciado el maltrato es el fracaso de un sistema que no pudo protegerla.
Que las conmemoraciones con motivo del 8 de marzo vayan más allá de celebrar poéticamente la dignidad de ser mujeres y que se ponga sobre la mesa lo que desidia por hacer en aceptablemente de sus vidas y de sus derechos. Que esos derechos se conviertan en imparcialidad e igualdad para esas mujeres que están viviendo el báratro de la violencia.






