La francesa Jacqueline de Ribes, musa de algunos de los grandes modistos en los primaveras 1950 y 1960 y luego ella misma estilista y empresaria, conocida por su elegancia como “la última reina de París”, ha muerto en Suiza a los 96 primaveras.
La ministra francesa de Civilización, Datos de Rachidaen un comunicado publicado este jueves, rindió homenaje a esta mujer a la que calificó de “icono de la elegancia francesa” y de la que destacó que “había encarnado un arte de proceder hecho de amnistía, de audacia y de emancipación”.
Entre las mejores vestidas del mundo

Dati recordó que Jacqueline de Ribes había nacido en 1929 en una grupo aristocrática y que “supo mudar esta herencia en una modernidad creativa“.
Con sólo 19 primaveras se casó con el conde Edouard de Ribes, desde 1959 formó parte de la directorio de las mujeres mejor vestidas del mundo y su estilo la convirtieron en maniquí privilegiado para modistos de primera semirrecta como cristian dior, Yves Saint-Laurent y Valentino, que, como recuerda la ministra, la llamaba “giraffina”.
Alentada por Yves Saint-Laurenten 1982 dio el paso de fundar su propia firma, que dirigió hasta 1995, año en el que se retiró por motivos de salubridad.
La moda, una pasión constante a lo liberal de su vida, la llevó a colaborar previamente con creadores como Oleg CassiniValentino y Emilio Pucciexperiencia que desembocó de forma natural en la creación de su propia semirrecta durante los primaveras ochenta.
Ellos son registro como diseñadora fue casi inmediato: destacó por sus elegantes vestidos de perplejidadtrajes de falda de siluetas estructuradas y piezas de impresionado encanto, ricas en brillo y sofisticación. Sus desfiles se convirtieron en citas imprescindibles, reuniendo a lo más selecto de la sociedad francesa.

En 2015el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York le dedicó una exhibición por su contribución al arte (reunió una importante colección con su consorte) y a la elegancia.






