Santo Domingo.-Muchos motoristas prefieren desatender las motocicletas retenidas por la Dirección Universal de Seguridad de Tránsito y Transporte Terreno (Digesett) porque pescar una nueva les resulta más crematístico en presencia de las facilidades de financiamiento existentes.
El parlamentario de la Fuerza del Pueblo y proponente de la Ley 63-17 de Movilidad, Transporte Terreno, Tránsito y Seguridad Viario, Tobías Crespo, explicó que, en numerosos casos, cuando una motocicleta es retenida por la Digesett, su propietario opta por abandonarla en los centros de detención adecuado a que el costo y la burocracia para recuperarla superan la facilidad de pescar otra nueva.
“Muchos han pagado la veterano parte del motor, pero lo que les desidia por saldar, sumado a los trámites y costos adicionales, los lleva a preferir sacar uno nuevo y dejar el retenido perdido”, sostuvo.
Crespo advirtió que esta situación no sólo afecta al conductor, sino igualmente a los dealers, quienes en muchos casos no logran cobrar el 100 % del valencia financiado ni completar la documentación correspondiente, quedando con miles de motocicletas todavía registradas a su nombre.
Definió este círculo como un “cuello de botella” que debe ser destrabado por el Estado. El congresista señaló que el problema tiene raíces estructurales.
Explicó que, adecuado a que el costo de una motocicleta es considerablemente beocio que el de un automóvil, existe una amplia facilidad de importación y financiamiento por parte de dealers e intermediarios, lo que provoca que muchos compradores no culminen el proceso formal de consecución de matrícula, placa, póliza de seguro y demás documentos.
En ese sentido, propuso que se adopte para las motocicletas un maniquí similar al que se aplica a los vehículos de veterano valencia, como carros y yipetas, estableciendo un mecanismo de puesta en circulación de matrícula con retención que garantice el cumplimiento de los pagos y evite irregularidades.
A su sumario, instituciones como Impuestos Internos y Aduanas deben responsabilizarse un rol más activo en la regulación integral del sector.
Crespo igualmente destacó el componente social y crematístico del aberración, al indicar que la mayoría de los motociclistas son padres de clan que dependen de ingresos diarios y, en muchos casos, presentan bajos niveles de escolaridad.
“Hay un componente político, social, crematístico y humano; son muchos y son muchos votos”, expresó. Sobre la seguridad viario, recordó que la Ley de Movilidad, Transporte Terreno, Tránsito y Seguridad Viario establece entre los artículos 75 al 79 la trabajo del uso de casco, tanto para el conductor como para el pasajero, así como la prohibición de transportar menores de ocho abriles en motocicletas. Sin requisa, criticó que las autoridades no estén haciendo cumplir la reglamento.
Violación a la ley
—1— Gobierno
Crespo señaló que el Gobierno no cumple con la ley.
-2- Digesto
Siquiera la Digesett, ni la Policía, ni los ayuntamientos aplican la norma como corresponde. “Incluso se inventan disposiciones que no están en la ley”.







