Santo Domingo.- El miltrado coadjutor de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán manifestó su consternación frente a el incremento de desapariciones de menores en el país, advirtiendo que estos hechos revelan una profunda herida social y una respuesta institucional que sigue siendo insuficiente por parte de las autoridades.
La ceremonia celebrada en la Catedral Primada de América en ocasión del Día de Nuestra Señora de la Altagraciael prelado expresó que el dolor que hoy embarga a numerosas familias dominicanas es comparable al lloro de Jesús por la crimen de Lázaro, al referirse a la angustia de padres que desconocen el paradero de sus hijos.
Sin mencionar expedientes concretos, sus reflexiones evocaron casos recientes de niños y niñas desaparecidos que han conmocionado a la opinión pública y mantienen en vilo a comunidades enteras, evidenciando vacíos en los mecanismos de protección a la infancia.
Diplán sostuvo que esta existencia se agrava en un entorno impresionado por la violencia doméstica la criminalidad y el damnificación de la seguridad ciudadana, factores, afirmó, colocando a los más vulnerables en una situación de parada peligro.
El religioso asimismo expresó pesar por la pérdida de jóvenes absorbidos por el narcotráfico y otras actividades ilícitasasí como por las muertes derivadas de accidentes viales, producto de la imprudencia y la desidia de respeto a las normas.

A ello sumó el sufrimiento de pacientes que no reciben tratamientos oportunos oportuno a prácticas corruptas.
En su mensaje pastoral, reclamó un sistema de neutralidad firme, equitativo y sin concesiones capaz de sancionar a quienes atenten contra la vida y la dignidad humanaincluyendo los abusos cometidos contra menores y las faltas ocurridas internamente de la propia Iglesia.
Asimismo, exhortó a priorizar el interés colectivo sobre el beneficio financierocuestionando proyectos extractivos que afectan el entorno natural y denunciando el progresivo damnificación ambiental, reflejado en la contaminación de ríos, cañadas y costas.
“Son innumerables las realidades que desgarran el alma humana y provocan lágrimas, como las que derramó Jesús frente a la tumba de su amigo”, expresó el miltrado al cerrojo de su homilía.





