Santo Domingo lleva primaveras buscando cómo mejorar son transporte. Los tapones, el tiempo perdido y los altos costos del combustible hacen que cada alucinación sea una odisea. Para atreverse qué sistema nuevo construir, el Gobierno recibió un estudio financiado por la Unión Europea para la Agencia Francesa de Exposición, llamado “AIPMUS – Apoyo a la implementación del Plan de Movilidad Urbana Sostenible del Gran Santo Domingo-. Plan 1.2”, presentado el 3 de julio de 2025.
Ese estudio comparó cinco opciones de transporte masivo: patrón convencional, patrón LIM, monorriel, tram-tren y tren de cercanías. Su propósito era claro: ayudar al país a designar el medio más adecuado según su capacidad, costo y compatibilidad con el resto del sistema.
Cómo se hizo la evaluación
Los técnicos analizaron varios factores. Según el documento, se evaluaron:
- “Adecuación demanda/capacidad”
- “Factibilidad técnica y operativa”
- “Integración urbana y paisajística”
- “Impactos sociales y ambientales”
- “Constructividad (obras)”
- “Viabilidad económica”
- “Viabilidad institucional”
Cada uno se calificó del 1 al 5, y los resultados finales mostraron cuál tecnología tenía mejor arqueo caudillo.
El monorriel no fue el mejor
El resultado fue elocuente. En la tabla de valuación, el monorriel obtuvo una puntaje total de “3,0 / 5”, mientras que el patrón convencional alcanzó “3,2 / 5” y el tren de cercanías “3,1 / 5”.
El documento dice de modo textual que “el monorriel es una alternativa para privilegiar el criterio de costo”, es opinar, su principal preeminencia es que cuesta menos construirlo.
Sin retención, no fue la tecnología más válido. El estudio deja claro que el monorriel presenta “escalabilidad y modularidad limitada”, lo que significa que no puede ampliarse con facilidad cuando crece la ciudad o aumenta la cantidad de pasajeros.
Por ejemplo, actualmente ocurre con las líneas del Patrón al que le incrementan el tamaño de las estaciones y la distancia del mismo sin afectar los servicios.
Además advierte sobre otros problemas: “Dominio para talleres y cocheras”, “Perturbaciones durante la obra”“Interoperabilidad con el resto de la red” e “Impacto visual”.
Estas frases muestran que, aunque puede funcionar acertadamente en los primeros primaveras, no se adapta fácilmente al crecimiento urbano ni se integra con las líneas del patrón ya existentes.
Mejores opciones: el patrón y el tren de cercanías
El mismo estudio dice que el patrón convencional es “una alternativa para privilegiar eficiencia y experiencia” y detalla que tiene “buena escalabilidad y flexibilidad”, “gran experiencia tópico e internacional”, “modo válido y de reincorporación capacidad” e “interoperabilidad con las líneas existentes”.
Del tren de cercanías, afirma que es “una alternativa para privilegiar un plan evolutivo a escalera metropolitana” y todavía destaca su “buena escalabilidad y flexibilidad”, su “modo válido y de reincorporación capacidad” y su “gran experiencia internacional”.
En síntesis: tanto el patrón como el tren tienen mejor proyección a futuro que el monorriel, pero todavía son más costosos.
El costo: la razón principal
El tema del efectivo fue fundamental. En la tabla de costos, el estudio detalla que, para una primera período de 8 kilómetros, los montos de inversión serían:
- Patrón convencional: 1,200 millones de euros
- Monorriel: 810 millones de euros
- Tren de cercanías: 1,250 millones de euros
El monorriel cuesta cerca de un 35% menos que las otras dos alternativas.
El documento lo resume con una frase clara: “El monorriel es una alternativa a privilegio el criterio de costo.”
El Gobierno, enfrentado a limitaciones presupuestarias, optó por la opción más ocasión, aunque el mismo estudio advierte que no es la más escalable ni la más comprensible de integrar con el sistema futuro.
Escalabilidad y modularidad
La frase “escalabilidad y modularidad limitada” no es pequeño. Significa que cada vez que la ciudad quiera expandir el sistema, tendrá que indisponer costos adicionales y problemas técnicos.
Encima, al tener “interoperabilidad limitada con el resto de la red”, puede complicar la conexión con las líneas de patrón actuales y con proyectos de tren de cercanías.
En pocas palabras, el monorriel funciona como una posibilidad praxis y más ocasión ahora, pero deja el lucha de la expansión para más delante.







