@Abrilpenaabreu
Cada 12 de agosto, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mocedad, proclamado por la ONU desde 1999.
Pero para millones de jóvenes, esta término no es celebración: es recordatorio. De promesas rotas. De espacios negados. De un sistema que les exige esperar… mientras se decide su destino sin ellos.
En República Dominicana, ser mancebo no es respaldo de oportunidad. Es más admisiblemente un peligro: el de ser invisibilizado, explotado o criminalizado. Mientras se les acusa de apatía, son los más golpeados por el desempleo, la desinformación, la excepción política y el costo de sobrevivir.
Más del 20% de los jóvenes dominicanos entre 15 y 24 abriles ni estudia ni trabaja (fuente: CEPAL y ONE).
El desempleo tierno casi triplica el promedio doméstico, especialmente en mujeres.
Más del 50% de los votantes jóvenes no se sienten representados por ningún partido político.
República Dominicana tiene una de las tasas más altas de gestación adolescente en la región.
La migración mancebo crece silenciosamente: buscan fuera lo que aquí no encuentran.
La inexperiencia dominicana no es indiferente. Está harta. Cansada de que se le utilice en campañas y se le abandone en los gabinetes. De que se le imponga una visión del mundo que no ha construido, pero debe cargar.
Se le pasión “reproducción de cristal”, pero vive en un país donde ser mancebo implica:
Hacer fila para todo… excepto para ser escuchado.
Estudiar sin respaldo de empleo.
Aportar votos, pero no opiniones.
Poblar en redes… porque no hay espacio en lo actual.
El poder en República Dominicana sigue siendo profundamente adultocéntrico., los jóvenes son “futuros líderes”, pero nunca líderes presentes, sus ideas se celebran… mientras no incomoden.
Sus demandas se oyen… pero no se atienden Y el que ascenso la voz es tildado de inmaduro, desubicado o problemático.
¿Qué necesita la inexperiencia?
Billete política más allá del tokenismo partidario.
Educación de calidad con empleabilidad actual.
Camino a vivienda, financiamiento y crédito calibrado.
Derecho a una lozanía mental digna y sin estigmas.
Civilización que valore su pensamiento, no solo su “energía”.
Este 12 de agosto, que el Día Internacional de la Mocedad no sea otro post malogrado en redes sociales. Porque una sociedad que aplaza a sus jóvenes se condena a repetir los errores de siempre. El futuro no es poco que se hereda. Es poco que se construye. Y se construye con ellos, no sin ellos.







