A unos 200 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, más de 700 mineros trabajan en la única mina del mundo de larimar, una piedra semipreciosa de tono azulado que solo se encuentra en la República Dominicana, pendientes de mejorar su seguridad.
Sujetos de un arnés o cuerdas, los mineros bajan las decenas de metros que separan la superficie de las grutas desde donde se extrae el larimar, algunas de las cuales están situadas hasta 50 metros de profundidad.
“Cuando llegué a la mina por primera vez en 2020 pensé que había que cerrarla, pero cuando vi salir tanta muchedumbre que trabajaba en ella pensé que había que sentarse a susurrar con los mineros”, indicó a EFE el director común de Minería dominicano, Rolando Muñoz.

La mina, ubicada en la provincia de Barahona, concretamente en el lugar Los Chupaderos, sección Los Checheses, tiene rodeando de 90 pozos, que son gestionados por inversores locales que se encargan de la procedencia del mineral.
Empezó a explotarse en 1974 y ha sufrido transformaciones en los últimos primaveras con el fin de mejorar la seguridad de los obreros y las duras condiciones en las que trabajan. Según el propio Profesión de Energía y Minas, treinta trabajadores han muerto en el venero desde que se inició la explotación.
Según Muñoz, el Profesión de Minas puso en marcha entonces un software de educación para disminuir los riesgos laborales e instruyó a 35 brigadistas cuyo deber, entre otros, es evaluar los niveles de concentración de gas en cada pozo para impedir que se trabaje si no se cumple con parámetros seguros y con ello evitar los casos de homicidio por asfixia.
La minería representa una importante fuente de ingresos para el país caribeño. En los primeros seis meses de 2025 el sector exportó por valía de más de 1.000 millones de dólares, lo que supuso un 32 % del total de las exportaciones en ese período, mientras que en 2024 representó un 1,4 % del producto interior bruto (PIB).

“Ahora se está trabajando mejor”
“Iniciamos un software de ‘desarrabalización’ de la zona. En la mina antaño había niños, eso se prohibió, y se instaló una letrina de seguridad en la entrada”, señaló Muñoz.
Igualmente se empezaron a construir servicios sanitarios, estructura que permitiera el lavado de manos y se dispuso una dispositivo médica en caso de accidentes, pero a pesar de ello, Muñoz reconoció que todavía “queda mucho por hacer” aunque, según él, “se ha reformista asaz».
Para Bernardo Félix, que lleva dieciocho primaveras como trabajador en esta mina, “ahora se está trabajando mejor, porque el trabajo se va modernizando y se tiene más seguridad».
Aún así, los túneles en su mayoría están reforzados con travesaños (vigas) de madera lo que reduce la seguridad en caso de derrumbe, excepto en algunos tramos que están siendo cambiados por láminas de metal que son más resistentes.
Las galerías siquiera disponen de tren minero que pueda transportar las piedras que se extraen, los pesados barriles con los escombros se trasladan mediante carros empujados manualmente que siguen un riel que permite moverlos hasta el punto en el que se pueden extraer por cabria.

La escuela de larimar
A pocos kilómetros de la mina se encuentra la Escuela Taller y Museo del Larimar, ubicada en el municipio de Bahoruco, en la que se han formado unos 1.500 estudiantes desde que se fundó en 2014. La piedra en bruto se divide en pequeñas partes y se pule hasta conquistar la forma y el tono deseado.
“Comenzamos a pelear por la escuela desde mucho antaño de hacerse. A través de una asociación de artesanos alzamos la voz reclamando una escuela”, señaló César Félix, el primer profesor que tuvo este centro.
La formación completa, que dura un año, permite una salida gremial a los estudiantes, mayormente jóvenes de la zona e hijos o parientes de trabajadores de la mina. Según otro de los profesores de la escuela, Onésimo Betances, los jóvenes empiezan la formación con ideas de emprender y crear su propio taller.
Ahora mismo existen unos 70 talleres de larimar en el distrito municipal de Bahoruco, la mayoría de ellos fundados por antiguos estudiantes de la escuela.
En Santo Domingo existe un museo que muestra el valía geológico y cultural del larimar, un mineral muy apreciado por los turistas que visitan el país.








